jueves, 31 de diciembre de 2009

cabezanueva

He robado una cabeza.
No es de nadie.
Os lo juro.

Me la he encontrado en la playa. Estaba casi enterrada, cubierta por tierra y odio marino.
No era rubia y,
como me miraba,
sin que nadie me viera,
la he desenterrado…

Cuando robo cabezas, siempre examino sus fascias cervicales (la media, que es la chivata de todas las vísceras del cuello).
Esta me ha sorprendido.
Nunca había visto una tráquea con tantas frases y palabras atragantadas…

Creo que la cabeza huyó de su cuerpo por eso mismo: de tanto tragarse cosas, llegó un día en el que no le cabían más y reventó.
Estoy casi segura.
Por esto llevo días uniendo todas esas frases que he ido sacando del esófago y de las glándulas tiroideas.

Frases como:
jodido de mierda, no me hables así que te parto la cara.
o: estoy harta de que nadie me ayude a fregar los platos
o esta que me hizo recomponerla mil veces hasta que descubrí que se refería al momento de la explosión:
cuando termine de hablar contigo, mi vida cambiará.

Así que hoy, que termina el año y empieza el diez, me he quitado mi cabeza y me he puesto la nueva.
La que no es rubia.

Ya está limpia y
no tiene tierra.
Todas las venas
le brillan y
la he peinado
con dos trenzas.

Pero aviso:
si en el año nuevo
me pisas el
corazón y
por fin
te
grito,
no es que haya
cambiado
sino que tengo
una cabezanueva.



yolandaqueestrenacabezayaño

lunes, 28 de diciembre de 2009

indiosyvaqueros

A Voltios, que me hace recordar
mis juegos de niña.


De pequeña, cuando jugaba a indios y vaqueros con mis hermanos (esos hombresniños con vello en la voz),
siempre,
siempre,
siempre,
me ponían de cajera del banco al que atracaban…

Y yo me enfadaba.
Lloraba incluso.

Os cuento la escena:
Yolanda con los brazos en jarra y los mocos luchando por quedarse dentro, diciendo que ni muerta es la cajera, que se pongan ellos, que a mí me van más los arcos y las flechas.
Y ellos (los tres) riéndose a carcajadas, fumándose mis gritos y mis
lágrimas, implacables en su victoria (o machistas, que suena más claro):

¿Acaso has visto en alguna película
me decían mientras rozaban con sus dedos las pistolas,
que las mujeres
atraquen los bancos?


Así que hoy,
cuando el juez ha dictado sentencia y yo me he levantado,
he lanzado, implacable, mi dedo índice mientras acusaba a mis hermanos que lloraban (por fin) en la sala, horrorizados por mi comportamiento.

Los he señalado y me he dirigido
(sonriendo)
al juez:
Alego,
he susurrado mientras chupaba,
una a una,
las palabras,
que haber robado
del banco un millón de euros
no tiene nada que ver con
ser una golfa,
ni una vulgar
ladrona,
sino que se debe,

señoría,
a un trauma
de la infancia.


yolandaqueporfinroba

lunes, 21 de diciembre de 2009

niñamala

Nunca entendí
-de niña-
que mi abuela
me quitara
parte de mi paga
semanal;
para los niños
pobres,
Yolanda…


Ni me gustaron
las muñecas
negras
de ONG
que mi madre
me regalaba
cada Navidad.
(Con lo divina
que era la Nancy
rubia de mí
vecina.)

De niña
nunca entendí
por qué el
helado con más
chocolate,
era para el
invitado.
(Y el mayor
trozo de
jamón).

Pero hoy,
-que vuelvo
de un viaje
tierno como
el recuerdo-,
le traigo
a mi hija
una preciosa
muñeca negra
de una ONG
africana.
-Hoy,
esa es mi
mejor loncha
de amor-.



yolandaquemenosmalquehacrecido

jueves, 17 de diciembre de 2009

perdoneseñor

Perdone
señor,
que lo abrace.

Ya sé que está
usted leyendo y
que en el tren
no se debe
estrujar
al que tienes al lado;
pero yo,
señor,
estoy hoy
tan triste…

Así,
muy bien,
déjeme amasar su
pecho y
oír los latidos de
sus ojos.
Déjeme
(también)
volar en su
aliento y acariciarle
la yema de los
sueños.

Si me permite,
voy a reclinar su
asiento
—hace tanto tiempo que
no hacía esto…—.

Perdone
señor,
que lo abrace.

Últimamente nadie
me quiere
y mis costillas se
fragmentan con
el frío
(se me han ido
borrando hasta los
lunares).

Adiós,
señor,
ha sido un placer
viajar aferrada a su piel

Usted no lo sabe,
pero mientras dormía,
le he robado
un beso y
(le prometo que
ha sido
sin querer)
la cartera.



yolandaqueviajaentren

lunes, 14 de diciembre de 2009

minombre

A mi abuela
no le gustaba
mi nombre.
Decía que
era de telenovela.

Ella me hubiera
llamado
Trinidad,
como el
milagro.

Aunque mi
pelo,
mis ojos,
y mi voz
sean endemoniados,
como el
pecado.



yolandaquesellamaasí

miércoles, 9 de diciembre de 2009

losmayores, esosqueavecesfusilamos

Llega tarde. Ya están todos cenando.
Se llama Lucía pero quiere que la llamen lu.

Se sienta en la mesa con desgana mientras grita en voz alta: vaya mierda de comida, otra vez lentejas…

Os cuento la escena:

Su padre, cansado, y por sus ojos gateando el semen de la ira que se ha vaciado antes de llenarse.
Su madre en la cocina,
con el pelo lleno de rulos y
de nostalgia.
Su hermano pequeño echándole ketchup a las legumbres para matar el sabor auténtico de la verdura.

Y el más importante de la escena:
su abuelo.
Con ochenta y cinco sueños y
años,
ocultando con sus arrugas y sus
babas el desprecio
de ser engendro y creador
de aquel mundo remendado.

¡Abuelo!
le grita ella riéndose,
no me vayas a contar de nuevo tus batallitas, que estoy harta de oírte.
Joder con este viejo, siempre tan coñazo.
O te callas o te quito esta noche la escupidera y te meas en las sábanas…

Silencio. Nadie habla.
Y de pronto,
llego yo…

Más demonio que ella.
Montada en unas alas de cristales rotos.
Afilados.
Listos para rajar su lengua.

Aterrizo en su cuello.
Le aprieto la yugular con mis uñas y, mientras su sangre baña la sonrisa de su hermano, le grito en los ojos:

Ese que está sentado ahí,
digamos tu abuelo,
es tu origen.
Digamos,
tu simiente.

Ese, es el que ha parido a tu padre con sus huevos y que luego,
lo ha alimentado y formado para

que nazcas tú.
Ese que no te corrige los errores de tu vida,
es catedrático de ingeniería mientras tú, te comes los mocos y no apruebas ni el deporte.
Ese,
que llora mientras te sonríe y
se le parten los huesos lentamente

con tu
desprecio,
ese,
es tu pasado.

Y sin pasado,
niñata de mierda,
no tienes ninguna
opción de futuro.

Eres una rata de alcantarilla que nunca verá la luz…




yolandaconlosmayores

lunes, 7 de diciembre de 2009

mishijosnuevos

Hoy, uno puede tener los hijos que quiera...

Yo, por ejemplo, que tengo dos hijas, hay días en los que tengo hasta cinco.
Porque los hijos, para mí, no son de quien los pare, sino de quien los cría y les hace un hueco en sus entrañas.

Así pues, cuando traigo niños del centro de acogida,
son tan míos
como yo
(esa que a veces grita,
que a veces se viste de Prada
y otras de mercadillos,
esa que se bebe la mejor
botella de vino y
también el güisqui más
malo del imperio,
esa que…
son tantas como me
caben en los ovarios).

Tan míos
(los hijosnuevos de los que hablaba)
como yo quiera.

Bien, pues entonces:
¿Alguno de vosotros me puede decir (pero gritando por favor, que estoy tan indignada que no os oiría) por qué si con mis dos hijas (esas que me astillaron la médula al salir) todo el mundo quiere recibirme en su casa, es más, me insisten hasta que digo que sí y si digo que voy con una de mis hijasnuevas me ponen pegas y me dicen que no hay camas?

No escucho la respuesta.
Será que
mis lágrimas
no me dejan
oír.


yolandamuymuycabreada

jueves, 3 de diciembre de 2009

mimundo

Me alojo cansada
sobre mi costado,
como una mariposa
embarazada
de millones de
óvulos.

Me sujeto los rizos
y los sentidos y
los dejo caer
a borbotones
sobre mi espalda.
-Pelo y mente
como un ensayo
de mi cerebro
comestible.-

Hace sol
y estoy en una silla
frente al mar.
El calor se instala
en mis entrañas
como una delicada
araña que me rasga
suavemente
las paredes
de la vida.

Mientras ella avanza
(la araña)
agito mis muslos
como una niña
para que se construya
una casa
dentro de mí
misma.

Le susurro
-a través de mi piel-
que teja una tela
irrompible,
una tela que pueda
extraerme con mis
propios dientes.
-Para chupar la dulce
gelatina de su veneno.-

Una tela
de ternura para los
días en que mis
hijas tengan frío.

Cercenando de golpe
mi sopor
místico,
siento una tibieza
extrema que me sacude las
venas.

Un dedo diminuto
que me devuelve
de un susurro
a la realidad
(o a la mentira):
mamá,
despierta
que Marta se ha
hecho caca…




yolandajeje

lunes, 30 de noviembre de 2009

mifisiobrujo

Me duele el cuello.
Y me mareo.

Pero al menos ya sé distinguir los mareos: en uno, todo gira a tu alrededor y en otro, eres tú el que te mueves como una batidora.
Yo creo (y no se lo digas a nadie)
que tengo demonios en
las venas del cuello
(el de la cabeza, no el del útero).

Me decido y voy a un fisio que me recomiendan. Joven, sonriente y apuesto.
(Yo hubiera preferido ir a una bruja).

Me tumbo en una camilla y él
mirando fijamente
mis pensamientos,
me dice que algo en mí es extraño…

Yo iba a contarle que mi padre decía lo mismo cuando niña y
que mis hermanos piensan
que a veces hago cosas que
no son de cuerdos.
Que hasta mis hijas dicen
que hablo raro.

Pero no me dio tiempo…

Sin pedirme que me abriera la piel,
metió su mano dentro
de mi cuello y me dejo sin aire.

Y yo me quedé
paralizada,
sujeta al trozo de vida
que me ataba
las muñecas y
ahogándome en una
mueca que antes era
sonrisa.
Con los ojos gritando.

Desde la parálisis, siento sus dedos rebuscar entre mis aortas, entre mis músculos infrahioideos, entre mis vocales ahogadas.
Y de pronto,
se detiene en mi escaleno medio (ese músculo que hace que se eleven tus costillas) y grita:
¡lo tengo!

Abro los ojos y a borbotones, me salen por ellos todas las pulsaciones de mi corazón.
Entonces, atónita,
contemplo como el fisio, va extrayendo de mi cuello
una cuerda de palabras atadas,
de verbos obscenos y punzantes,
de gritos y lamentos,
de bofetadas y de abrazos rotos,
de uñas partidas en fragmentos y
un montón de niños huérfanos.

Todo eso de mi pequeño cuello…

Deberías de venir más por aquí,
me dice mientras me visto.
Te tragas demasiado la mierda que sufre el mundo.



(Para los románticos, también besé a este chico…)


yolandaquesemareamenos

jueves, 26 de noviembre de 2009

meescribencartasdeamor

Recibir cartas escritas a mano, me hace más grande y más pequeña. Más real.
Es como parar el tiempo en mi falda…

Me devuelven a una adolescencia terrible y divina, tirada en el frío suelo de aquella casa palacio de mi abuela.
Escribir,
escribir y escribir
sin dejar de
escribir…

Ahora no sé escribir sin ordenador y cuando recibo una carta a mano, mis venas se erizan.
Siempre, antes de abrirla, la acerco a mis dientes y la
huelo,
como si fuera
un algodón de
feria.
(Su pringue, me deja las mejillas
manchadas).

Mi padre me escribe cartas con su nombre impreso en el membrete.
Y dentro, dependiendo de si es un poema o una carta, va a mano o en esa máquina del año dos antes de cristo cuyo ruido e imagen tengo grabada en mi piel.
Yo le contesto a mi padre también con un poema o una carta.

Pero ahora,
también recibo cartas de amor a mano…

Te quiero,
me dicen,
eres la más importante
para mí.

No existe nadie
más que tú.

Y también
(uffff)
me muero por verte.

Por favor,
contéstame y,
(esto es muy importante)
no se lo cuentes a
nadie.

Y aquí estoy yo, contándoros a todos que ahora, recibo cartas de amor…

La autora es una niña de 15 años que está en un centro de modificación de conducta. A la que quiero como si la hubiera parido hace tres años, cuando vino la primera vez a mi casa del centro de acogida de aquí.

Eso es una verdadera carta de amor.
Y encima,
coloreada y con corazones.

Coño, que feliz me hace recibirlas…



yolandaqueesteañoescribirácartas

lunes, 23 de noviembre de 2009

ablacióndemierda

Hoy quiero colgar un post duro para apoyar el 25 de noviembre. Día contra la violencia de género.

Es un texto que sangra,
sobre todo
porque es la voz de
una niña que
habla desde
su verdad.
(A la privación de derechos humanos, algunos le llaman verdad)

Pertenece a mi próximo libro de poesía ¡Corre Edith Napoleón! que está a punto de salir y que he escrito con la gran poeta Noemí Trujillo.
Cada una ha parido versos
que se han escrito con la tinta de historias
de mujeres maltratadas por la vida y,
lo que es más
jodido,
por los hombres.

Este poema es un grito desde lo más profundo de mis venas. Ojala os retumbe en los oídos durante todos estos días...



Me amputaron
el naciente
placer
cuando tenía
nueve
años.

Jugaba con Khadija,
mi bonita muñeca
de ojos negros.
Mi madre, impasible,
me la arrancó,
y me segó la
voz con
mis propios
gritos.
(Del pelo,
me quitó
la niñez y
una flor).

Me ataron a
una piedra y
con una cuchilla
vieja me arrasaron
como mujer.

Sin anestesia,
sin piedad.
—Sometimiento de
niña hembra
grabado en mi
chiquilla piel—.

Después de unas
horas puedo,
a través
de un pequeño
orificio con vistas
al diablo,
orinar.

Pero mi madre,
mientras me unta
zumo de limón y
nanas,
sonríe…

Ahora los hombres
me querrán
comprar.
Seré una fiel
mujer muñeca
(de mentira
pero de verdad).
Y lo mejor;
cuando sea mayor,
me podré casar.


yolandaquellora

viernes, 20 de noviembre de 2009

teresasiempre

Para Teresa, mi imprescindible,
porque me enseñó la palabra pez.

Una isla
desierta.
Y yo,
(desierta también)
en el centro.

Estoy desnuda y
rodeada de
tesoros.
Pero no
puedo llevármelos.
—No están
tus brazos para
transportarme—.

Así que
comienzo a ponerme
todas esas joyas.
(Que tontería,
pensarás
al verme).

Los brillantes
en los pechos,
—para que al moverlos
te deslumbren—
y los rubíes en
el pelo
—rizos de fuego
que te abrasen—.

Los collares de
perlas en la
cintura,
con una larga
cadena hasta el
tobillo que me
atrape las venas.

Y,
enjoyada,
me siento a
esperarte.
Aún sabiendo
(doloroso pez
que acabo de enviar
al agua)
que nunca
vendrás a
vestirme.


yolandamar

lunes, 16 de noviembre de 2009

sencilloalmenara

Me gusta la gente sencilla.
Mucho.

Cuando la tengo delante y
la veo moverse,
(a la gente sencilla)
reírse, levantarse y
mirarme,
la veo abrazarme,
despedirme,
besarme,
leerme,
abrirme,
aumentarme…
me siento feliz.

—Me siento limpia,
diría mi yo
más oscuro—.

La gente sencilla
no se preocupa si
tu bolso es de
segunda mano o
de Dior.

Ni si vas a
Llongueras o te
cortas el pelo tú.
—Es más,
ni siquiera
miran si te
has pintado
(de azul, que es lo que
se lleva)
las uñas de los pies—.

Por eso me gustan tanto…

Porque para ellos,
lo más importante,
lo más valioso,
lo más interesante y
profundo,
lo más inevitable y
auténtico,
lo verdaderamente
imprescindible,
eres tú mismo.

Ayer, en El bonillo, en el concurso de Radio Almenara, donde fui madrina, conocí a mucha gente sencilla.

Que suerte tengo…




yolandaqueaprende

jueves, 12 de noviembre de 2009

laparejapedagógica

Hace tiempo que robo historias. Sin pudor.
A veces las pido.

Pero todos mis poemas son crónicas reales (por esto digo que soy más bien cuentacuentos). Este es el caso de un testimonio que me contó una amiga y del que salió este poema (solito, como un niño sin manos para echarlo del útero).

Moraleja:
la verdad,
lejos de ofender,
a veces te hace
reír y
otras,
te abofetea.




A Mª del Mar, por contarme
sus historias y las de
otros…


Víctor:
profesor universitario
(estudia también
la llegada del verano
en los muslos
de las chicas).

Marina:
educadora en
un colegio
concertado
(con un precioso
limonero
en el patio).

Sus vértebras
las afinan
cuatro hijos.
La menor
brotó
por sorpresa.

Que lío…

Y él,
harto de tanta
celulosa y leche
de bote,
una mañana
va al hospital.
Quiere la vasectomía.

No se preocupe,
señor,
le dice el médico.
Es usted
estéril de
nacimiento…

Los dos hijos
mayores,
ya no son suyos
sino de su
hermano.

Menos suerte
han tenido los
pequeños,
que son
del vecino.



yolandaqueescucha

lunes, 9 de noviembre de 2009

elcamiónextraño

la carretera se me
abre entre las
pestañas.

Va dibujándose a trozos entre mis muslos cansados.
Son las tres de la tarde y no he comido nada desde las ocho. El camión que va delante tiene un color extraño…

De pronto el aire se convierte en una canción. Una nana… El camión aminora el paso mientras de sus ruedas van pariéndose a sí mismas unas alas de algodón.

Me froto los
ojos y me
pellizco el iris.

Pero las alas,
siguen creciendo…

Entonces, la puerta trasera del camión se abre,
y mi mundo (hasta ahora lleno de asfalto)
se llena de nieve de raso.

Imaginad la escena:
la música de nana. Medio cantada medio llorada.
Mi vello volando frenéticamente por el coche (erizado) y
las canicas blancas de raso inundando el aire,
saliendo del camión como si fueran llamas en un dulce infierno.

De pronto siento un pinchazo profundo. Tanto que casi tengo que dejar el volante. Contemplo atónita como las esferas diminutas se van inyectando en mi sangre. Como, melódicamente, me van haciendo, ellas mismas, una transfusión de placer (cambian mi cansancio por paz).

—la sangre roja sale de mi coche espantada—

Grito excitada dentro de este espacio de titanio y moqueta. Estoy endemoniadamente feliz en este estado de no sangre,
de no olvido,
de no recuerdo,
de no odio,
de sí esperanza.

Se quema
de amor el mundo…
he pensado sonriendo
mientras las alas
del camión
se han replegado
en un abrazo
sólo para mí.

Para que luego digan que todo lo que escribimos los poetas es triste…



yolandaendemoniada

jueves, 5 de noviembre de 2009

cosasdemujeres

Como se acerca el final del maravilloso concurso de Radio Almenara, hoy cuelgo en mi blog una conversación entre chicas, en honor a esta parte de concurso que le dedican a las mujeres. Y, sobre todo, por si a alguna le ayuda...


A alguna de mis amigas,
que aún no han descubierto
que lo más hermoso de la vida son ellas.

Yo estoy bien;
(me dice con las pecas
de sus manos)
algunos kilos de más.
Tú sigues sonriendo tanto,
qué guapa estás…

Después de veinte años,
querida amiga,
(le contesto con mis
besos)
no es fácil resistir.

No te quise contar
que me siento feliz,
que la sonrisa
eterna que nace
de mis vértebras,
me hace, muchos
días rotos,
revivir.

Que tuve dos hijas
que crecen conmigo
pero no para mí.
Y que sigo soñando
cada día
para no dejarme
ni un solo instante
de sentir.

Me dices
que tus hijos
(tres)
te hacen vegetar
y que ya no ves
ni la telenovela.

Que has dejado
tu trabajo de diseñadora
porque entre los
niños y la limpieza
de la casa nueva
(espectacular,
por cierto)
no tienes tiempo
ni de hacer el amor.

Sólo es un tiempo,
Yolanda,
hasta que mis hijos
crezcan...

Tu marido
sigue perfecto,
tan atractivo
como antes.
Me dice,
al oído,
que lee mucho,
y que juega dos tardes
a la semana
al paddel.

Se cuida.
Lo cuidas.

Se quiere.
Lo quieres.

Todos menos tú
crecen.

Lo sabes.
Se nota.




yolandamujer

lunes, 2 de noviembre de 2009

elcamareroyyo

Estoy en la cama de un hotel cojonudo.
Voy a cambiar el blog y busco, entre las sábanas, mi libreta.
-Esa incondicional que viaja siempre conmigo-.

En ella he escrito esta noche (en la que cenaba sola frente al mar), el poema de mi blog.

Al fin la veo. Se ha dormido en mi dedo meñique (del pie).
Ven aquí,
pelleja…

La abro.

Esto es lo que os quería contar:


El camarero
es serio.

Se acerca,
casi levitando,
con un plato de
ternura
en la mano.

Lo miro
tranquilamente,
como si la vida
fuera este
pastel de cerdo
que ahora
me ceno.

(Lo de cerdo
no va con
segundas)

Suena,
de fondo,
una guitarra
flamenca.

¿Quieres bailar
conmigo?
le pregunto
al camarero
casi llorando por
tu ausencia.
(Sabía que
no vendrías
a cenar).

Y él
deja el plato
suspendido en
el aire.
Sabiendo que
no se caerá.

Me coge
(con sus dedos)
la nostalgia y
me acerca,
dulcemente,
a su verdad.

Eres tan
hermosa…
Me susurra
mientras aprieta
mi cintura.

¿Sabeis que ha
pasado con la
comida?
(y con el
cerdo).

Que lo he
olvidado…


yolandaqueahorabaila

miércoles, 28 de octubre de 2009

miabuela

Nunca escribo los miércoles.
Nunca.
Siempre los lunes y los jueves.

Pero hoy es miércoles y quiero escribir.

Hoy, que anticipa a un jueves en el que, después de 22 años, me devuelven algo que también era mío.
Me devuelven a mi abuela,
la madregrande que me crió...

Se la llevaron
(ellas)
a un lugar donde se me prohibió entrar
(con la mirada y
con el noamor).

Pero yo aprendí a
esperar...

Abro una botella de vino y enciendo mis uñas para escribir este poema
a capela,
a corazón abierto,
a lamentos...



Por fin
me han devuelto
la caja.

Por fin.

He esperado tanto tiempo…

A partir de
ahora
podré cortar
flores de mis
macetas.

Y dejarlas
junto a ella
en la tierra
(o en mi pelo).

Por fin.

Podré,
después de
veintidós años,
bailar junto
a sus dulces huesos
y respirar
el mismo aire
que ella.

Que la que vive
dentro de
esa caja:
mi abuela.

Por fin
me han devuelto
(ellas)
la caja.

Abuela,
bienvenida.
Hoy me siento
menos huérfana…


yolandaquegrita

lunes, 26 de octubre de 2009

losdedosdemispies

He ido a nadar.
Esta mañana.

El agua estaba cuajada, como si me sumergiera en un pozo de lágrimas. He pensado que no debería de entrar,
que si el agua estaba triste
podía contagiarme…

Pero me he tirado de cabeza, resguardando
(con mis pestañas)
este corazón tan curioso que tengo.

Con la segunda
brazada,
lo he sentido…

Alguien tiraba de los dedos de mis pies. Sin soltarse de ellos, ha conseguido desprenderme el meñique.
Y así, mientras yo nadaba cada vez más rápido para librarme de aquel saqueo, esa mano seguía tirando de
los dedos ya morados
de
mis extremidades.

De las dos.

Ha logrado arrancarme todos y ya, sin tener más fuerza para nadar,
me he
detenido.

Y he girado mis
huesos,
de pronto,
con miedo…

Y él estaba frente a mí,
con todos mis dedos en su mano. Como si fuera un ramillete de flores.

Moreno y dulce,
como el chico que
conocí el otro día.

No temas,
me ha dicho
(tan tiernamente)…

Sólo intentaba alcanzarte pero nadas muy rápido. Sólo quería pedirte una sonrisa para mí.
Dentro de este agua
soy tan
infeliz…

Y,
después de colocarme
de nuevo
todos mis dedos
en su sitio,
lo he besado.
(Aún guardo un sueño
suyo en mi boca).



yolandaqueyatienesusdedos

lunes, 19 de octubre de 2009

quereryamar

Leo un artículo que me conmueve.
Que me extrae, de lo peor de mí misma, lo mejor de mí misma:

Dejar de querer
para empezar
a amar…

Me perturba tanto que hoy mi blog será un examen para intentar aprobar en el caliente corazón de los humanos.

Cuando queremos,
somos egoístas porque
sólo buscamos lo que
deseamos.

Pero si amamos,
somos generosos
porque damos lo
mejor de nosotros.

Es fácil:


Llegas a casa,
con el sudor del día
en las entrañas y
con la frente
marchita de ilusión.

Como te quiero,
te exijo que me
abraces y,
(por qué no)
que hagamos
el amor.

Pero hoy,
estoy cambiando…

Y cuando vuelves
a casa,
te beso en la
nuca y
te pego una
ilusión en la
espalda.

Como te amo,
te quito los
zapatos y te
arropo.

Tampoco pasa
nada si hoy
(aunque no me toque)
quito yo
la mesa…


yolandaprobando

viernes, 16 de octubre de 2009

misoraya

No hay nada más terrible quemientras leemos una historia, sepamos que es verdad...
Hoy quiero contaros una, quizás para aguantarme las lágrimas o quizás para quedarme vacia y tener la capacidad de llenarme de nuevo.


Otro día que me rompo
para volverme a fabricar
un corazón que aguante (un
poquito) más
.



Soraya tiene
siete años
y dos coletas rizadas
que sonríen revoltosas
si las acaricias.
(En cada una vive
un lazo amarillo).

Soraya se sienta
en mi falda
y jugamos a
las muñecas.
—Que siempre son
felices—.

Y, cuando me mira,
la abrazo muy fuerte,
exprimiendo de sus
costillitas
un beso.
— Y , a veces,
una flor—.

Soraya no me ha
dicho que su padre
le pega.
Igual que a su hermana
y a su madre.
(A su hermano de ocho
años no,
el cabrón).

Ahora,
mientras escribo
este poema,
hace collares
con mis hijas.

Y ella
(abriendo el mundo)
me mira y
se levanta.
Entre sus manitas
trae una sonrisa
y un regalo:
me ha hecho
una pulsera
— deliciosa e irrompible—
para mi
astillado
corazón.

yolandaqueojalapuedaestarconlosniños

lunes, 12 de octubre de 2009

megustaheredar

En mi casa somos siete hermanos (los siete magníficos, como dice mi padre).

También dice
(mi padre)
que las tres chicas
somos
perlas.

Yo,
soy la negra.
(Nunca supe si
esto es bueno o
no).

Con siete hermanos vives más y más rápido. Eres más malo y más listo. Lloras menos (porque mientras lloras, te quitan los lápices y los caramelos, así que ya puedes ir ahorrando en mocos…) y sobre todo, te ríes más.

Y,
lo más hermoso
es que,
además de no tener
nada tuyo,
la gente te
regala muchas
cosas.

Es decir: heredas…

Y sobre esto quería yo hablar hoy, de heredar ropa, zapatos, juguetes, bicicletas…

Mis hijas heredan y espero que las hijas de mis hijas hereden también. Mis hermanos y mis primos (esos que ganan una pasta) heredan de mis hijas y yo de las suyas.
Es algo que se vuelve adictivo en tu vida.
Heredar es mágico, es darle de nuevo vida a lo que ya no usa otro, es guardar el dinero para gastarlo en algo más necesario (o darlo a una ong, un buen motivo).

Heredar es, para los que hemos sido tantos en una casa, una fiesta. Abrir una bolsa que te acaba de llegar de ropa, es abrir un soplo de vida nueva…

Ojala,
me repito,
las hijas de mis
hijas hereden.

Será señal de
que no tenemos
nada nuestro,
sólo la capacidad
de dar.


yolandaquehereda

jueves, 1 de octubre de 2009

ladepresión

Hoy es el día europeo de la depresión, ese animal furioso que te muerde el cerebro…

El 10% de los españoles la padecen y de ahí, sólo el 40% sabe que la tiene.
Este poema va dedicado a ese porcentaje último que no sabe porqué sus entrañas lloran…


Acaricio
(suave)
las grietas de
mis ojos.

Las coso después
con hilo de olvido
y aprieto fuerte
el bordado
con mi lengua.
(No quiero
que se me fugue
ni una lágrima).

Y espero…

Llevo cosiendo
mis párpados
cada día
de cada mes
de los últimos
tres años.
(Me ha salido
un callo en la yema
del iris).

Hoy,
lunes de un
martes cualquiera,
he decido
no coserme más.

Acaricio
(suave)
las grietas de
mis ojos.
Ato mis agonías
con hilo de futuro.
Y escondo
(entre mi pelo
de animalhembra)
la melancolía que me
mata.

Hoy,
vuelvo a tener
hambre de existir.
Voy a comerme la vida…


yolandaqueescribeparaotros

mehechutaounanube

Me he chutao una nube.
Sí,
así de claro…

Tenía dos opciones: o dejarla pasar tranquilamente con su culo respingón (salía de compras por el cielo…) o exprimirla para regar el esternón de mi pobre rosa (aquella que me regaló el principito).

Así,
que ya me dirás
lo que hubieras hecho
tú…

Y esperé tras una esquina;
haciéndome
la disimul-hada.

Esperé apoyada en una sombra chinesca, como ese que me lee y dice que le gustan los poemas con final gracioso.

Esperé...

Y por fin apareció. Iban tan mona la nube que sentí un leve arrepentimiento…

Pero pensé en mi rosa.
En las espinas ya canosas
de tanto agua con cloro del grifo;
en su rojo gastado
que mi rotulador no puede
reponer.
En su pasión reseca…

Y la atrapé (a la nube). Le tapé los sentidos con mis uñas y no la dejé gritar.

Ella me miró acuosa,
sabiendo su final…

Llegué a casa con las manos mojadas. Y entonces mi rosa, que es un poco sibarita, me preguntó el PH de la nube.
Después de lamerla, le contesté:
no llega a 7, mi flor…

Demasiado ácida, me contestó la ingrata, prefiero seguir pintándome las hojas con un rotulador…

Jodidas mujeresflor, pensé. Y no me quedó más remedio que chutarme a la nube.

ahora, dentro de mis venas
tengo
un
gol.



yolandaarrepentida

miagustinatuagustinasuagustina

A Gustavo Duch, por luchar con su palabra y
revolverme las entrañas.



Ella es la raiz
cuadrada de
nueve:
tres.

Ella,
también,
es la raiz asfixiada
de sus hijos y
de su marido,
de la mujer que
cuida cada día y
de la madre
que dejó
en Guatemala.
(También se dejó
un segmento herido
del corazón.
Tan necesario ahora…)

Ella es
el enigma con
solución perfecta
para este
pais.

Sí,
para ti,
para ellos,
para mí…

Son las cinco
de la mañana
y Agustina
se levanta
para forjar
(con sus
besos)
la comida
para la familia
que alumbró.

A las nueve,
(con sus abrazos)
le lava el culo
a la señora que
cuida.
—La pobre loca se
quita sola el
pañal y lo pone todo
perdido—.

Aún tiene tiempo,
cuando vuelve a
las siete de la tarde,
de fregar
(con su adorable
cansancio)
la casa y de
preparar
la cena.

Pero eso sí,
a las 12
(de los sábados)
envía un sobre
a Guatemala,
para la madre
que la parió.
(Y que la echa de
tanto de menos:
que buena eres
mi Agustina…,

retórnate
ya.)

Ella es la raíz
cuadrada de
nueve:
­—ya sé que me
repito, joder—
tres
(en
una).


yolandaquegrita

lunes, 28 de septiembre de 2009

loslunes

Hoy es lunes.

De niña,
nunca me gustaron los lunes.

De joven,
tampoco.

De adulta,
los lunes me restregaban su amenidad en las entrañas.
Me gritaban
—con esa cadencia de calendario
recién parido—
hola, jodida currante,
ya estoy aquí…

De mayor (bueno, cuando era abuelilla), comenzaron a gustarme los lunes…

Cuando aparecían por la mañana, yo los esperaba en pelotas y los estrangulaba para disolverlos con el anticoagulante que me chutaba.

Y mezclaba las dos cosas juntas (el lunes y el sintrom) con el café prohibido que me tomaba para desayunar.

Cuando fallecí, lo hice en lunes.

Y lo mejor,
ahora, que soy bruja,
me encantan los lunes…


yolandahoy

jueves, 24 de septiembre de 2009

vivirdentrodeunaboca

Abre la boca,
le dije mirando sus labios.

Y ella la abrió,
sin saber que yo
me quedaría a vivir dentro.

A veces salía a tomar el fresco
y paseaba a nuestro perro
entre sus dientes.

Otras,
si ella dormía,
me escapaba,
para recordar el mundo
de los muertos.

Allí viví diez años,
entre las montañas abiertas
de sus muelas,
las voces apagadas
de sus dudas
y la saliva dulzona
de su lengua.

Pero se cansó
de tenerme dentro.
-Te mueves demasiado en mi pelo-
alegó sin prisa.

Y estornudó con rabia,
escupiéndome fuera
de sus labios,
de su casa…

Ahora nado entre mi pena
matando como moscas
mis sollozos
- que se vuelven asesinos
en mi pecho-.

Y cada mañana,
al despertar de nuevo
entre la muerte,
rajo el aire
con mis gritos:

¡Quiero volver a su boca fresca,
a sus labios mojados
de ternura,
a su vida…!


yolandaconboca

lunes, 21 de septiembre de 2009

vuelvoalcolegio

Voy al colegio.
He vuelto a los ocho años…

Le he cambiado la vida a mi hija pequeña. Ha sido un acuerdo justo.
Ella quiere ser mayor y yo, pequeña…

Lo siento mamáhija, le digo recién levantada, hoy me he hecho pipí. (No me mires con esos ojos porque no hay motivo. Lo he hecho porque me ha dado la gana…)

Y ella,
con sus manitas
de arroz con leche y
ternura,
me ayuda a ducharme y
me prepara el desayuno.

No importa, cariño, me responde casi en silencio, mañana no pasará…

Después me hace un zumo de naranja y, mientras yo veo dibujos en la tele, asoma su cabeza (aún sin peinar) por mis ojos, mientras me pregunta sonriendo: ¿con que quieres la tostada mi amor?...

No me puedo olvidar de lavarme los dientes, la carita y procurar hacer caca antes de salir de casa.
Como yo decía cuando era madre: completita…

Sancho (el precioso perro que vive con nosotros y me roba el desayuno del cole si me descuido), me lame un pensamiento y, viendo que sabe a chocolate, me quiere chupar otro.
¡Mamá!, le digo a mi hija, ¡ven corriendo que quieren sorberme el cerebro…!
Sancho mastica, encantado, el último sueño lindo que he tenido y, antes de que lleguen refuerzos, se lo ha zampado.
Snif, sólo tenía dos horas…

Joder, esto del cole, como que ya me va cansando…

Controlo que llevo mi chaqueta, mi mochila y las canicas que le he robado a mi hermana mayor (si me pilla, me hostia).
Y mi madre (hija), mientras me da un beso, me dice toda contenta: ¡hoy vamos al cole en bici!

Me encanta ir en bici así que salto de alegría. ¡Genial!

Pero el aire
se detiene.
Se fuman las
gaviotas
el último suspiro
de mi
frase.

Se me
quema en la
piel
toda la carita
triste de mi
madrehija y
se me borda
en las venas
su voz
destilando comprensión:

Es hora de que vuelvas a ser mi madre, me dice gimiendo. Y te prometo que no es por lo que cuesta lavar la ropa, ni hacer la comida.
Ni siquiera por lo jodido que es ir como las motos para llevarte a las clases de baile, atletismo o inglés.
No.
Ni tampoco por las broncas que tenemos cuando te paras en mitad de la calle y me dices: de aquí no me pienso mover…
No.

Es que,
querida hijamamá,
no tengo fuerza
para llevar
tu bici…



yolandaquevuelveasermadre

viernes, 18 de septiembre de 2009

adorotu

Adoro tu mentira
sincera y
adoro,
(sin remedio)
tu voz desafiando
mi lengua.
—Tan besada,
tan buscada…—.

Adoro que me digas
que no es justo
que me vaya
a llamar por
teléfono cuando
es tarde,
cuando reposo aún
en la esencia
—tan fresca—
de tu piel.

Pero lo que más
adoro,
lo que más
me revuelve
los huesos
y el corazón,
es que me sigas
pidiendo
(a deshoras,
mi amor,
cuando menos lo
espero)
que me
case contigo.


yolandaromántica

jueves, 10 de septiembre de 2009

ejecutivamaruja

Hace sol.
Si no lo hace,
lo pinto (guardo unos lápices preciosos de cuando estudiaba que si se mojan parecen acuarela).

Pueden hacer
hasta que el sol
llore…

La chica que viene a ayudarme está de vacaciones. ¿Un mes?, me preguntan algunos, extrañados.
Evidentemente, les contesto, igual que tú. (Hay que tocarse los cojones...)

Me levanto a las siete
(con el sol que he pintado y
que hoy tiene pecas)
y, empieza esta jornadadetrabajomadreamanteyescritora…

¿Las haditas?: de vacaciones, a mi laíto, haciéndome la vida más feliz y el trabajo más complicado...
Dulce contraste
de besos,
torrijas,
y deberes de matemáticas.
(Con lo mal que se me dan...)

Y, mientras discuto con el consejero delegado de alguna de esas empresas (que se caen de grandes) porque el logo le parece demasiado femenino (esos no han oído a mi amigos los demonios del coaching), remuevo el pisto (que ha de hacerse como las abuelas, a fuego lento, que una es muy exigente…)

¡Claro!, le digo a la protagonista de mi novela que se queja de que no le he corregido la segunda parte del libro, eres una exigente, ¿no puedes esperar un poco a que recoja el tendedero que se me queda tiesa la ropa?...

Suerte que mis preciosas hijas se han repartido tareas de la casa y colaboran cada día más. (Esto es una comunidad. Jippy pero limpia…)

Y me llama un amigo, y me oye con este lío que a mí, personalmente me gusta y que, además pienso que me hace más grande,
y,
con su tierna voz
llena de
susurros
y sabiduría,
me dice:
eres una ejecutivamaruja…

Y, entonces,
después de reírme,
escribo este blog.


yolandadetó

domingo, 6 de septiembre de 2009

mimoscapersonal

Voy en bici.
Me pongo los guantes negros
que dejan mis uñas al aire
(para rajar los fragmentos de viento).

Me cuelgo la mochila
en la espalda
(con el libro de poemas dentro) y
me voy a leer al puerto.

En el camino, siento un ligero temblor en mi ceja izquierda que se asemeja a una canción ronca de nana.

Es una mosca…

Muevo la mano, como agitando el aire.
Pero no se va.

Alargo mis pestañas hasta hacerle con ellas una sombra que la ahorque.
Pero sigue aferrada
a mi lunar,
esa laguna de piel oscura
que vive
(también)
sobre mi ceja.

Entonces oigo una voz. Muy dulce; tan de niño pequeño que casi tengo que coser las letras para saber lo que dice:
déjame viajar contigo, por favor…

Sigo pedaleando mientras pienso que contestar.

Asiento con mi cabeza y ella, aprovecha un rizo de mi pelo para hacerse con él una cama. Dormir junto a mi pensamiento…

Antes de bajarme en el banco donde leo cada día, experimento un pinchazo en la sien (izquierda, donde ella coexiste desde hace un rato) y siento como un finísimo hilo de suspiros va inyectándome dentro del cerebro un montón de neuronas de colores.

Tranquila, fierecilla,
me dice,
he conectado tu cerebro con el mio.

Y así, leemos poesía juntas. Y si ella llora, lloro yo.
Compramos juntas el pescado y ella, (acostumbrada a lo rancio), hace que pose mi mano en una cigala para disfrutar de la aún vida escurriéndose en el mostrador.

He de volver a casa, le digo.
Pero quiero volverme sola. No podría vivir con dos cerebros…

De nuevo el pinchazo, sin un reproche. De nuevo mi rizo en la cara y mis pestañas en mis ojos.
De nuevo mis hemisferios en su sitio.
Y un resto de sal en mi lunar.

Es el paleolítico
de su lágrima...



yolandaysumosca

jueves, 3 de septiembre de 2009

limpiandolimpiando

Me tocó a mí la limpieza.
Aquella gran casa de campo se caía de nostalgia…
Tiré mucha mierda (perdón, cosas) y seguro que él aún no las habrá echado en falta. Cuando terminé de recorrer esos pasillos llenos de pestañas y de recuerdos, cerré todas las puertas con llave.
No me llevé nada conmigo; demasiados recuerdos en cada candelabro-mesa-rincón. Hubieran chillado en mi casa nueva.

Al abrir el armario de su habitación, ese espacio donde vive la cama gigante de bronce, vi una bolsa verde escondida y, sin que él me viera, la abrí.
Dentro había un montón de revistas pornográficas… Mientras sonreía, sentí un pequeño bocado de ternura y, entonces, busqué más.

En la mesita de noche descubrí un paquete de viagra… ¡casi grito! No está mal para un señor de 75 años.

Si no fuera
mi padre,
se lo contaría
a mi
madre…



yolandalimpiadora

lunes, 31 de agosto de 2009

lapregunta

Una vez me hicieron una pregunta muy interesante.
Fue en Albacete, un chico que debió de pensar que yo era alguien importante (bueno, para mis amigos y familia lo soy, espero) o alguien famoso.

Si algún día llegas a la cima, me preguntó con un asomo de vergüenza entre los dedos, ¿te acordarás de mí?, ¿de este día que hemos pasado todos juntos y de lo que hemos hablado?... ¿te acordarás de esta felicidad que aprecio que sientes?...

Pensé mi respuesta porque hubiera sido fácil decir que sí pero quería contarle algo más,

decirle,
por ejemplo,
lo que vale plantar
una sonrisa
en mis vértebras.

Explicarle,
también,
la profundidad
de sus palabras.
—que se aferraron
en mi cerebromar
para siempre—

Y, subrayarle,
en el aire,
con mis
versos,
(como no)
que lo que más
vale de una persona
no es ella misma;
sino a quien
tiene a su
alrededor…

Alguien a quien quiero mucho y que estaba sentado a mi lado contestó entonces por mí: ella no se olvidará. Ella no…
Y yo agradezco que ese alguien (aunque sea uno sólo en el mundo), sepa que lo más importante para mí son las personas.

Nunca me olvidaré de ti, le contesté. Puede que de tu nombre o de tu cara, pero nunca de tu esencia y, mucho menos, de que me has hecho sentir.



yolandaundíaquepiensamásdelacuenta

jueves, 27 de agosto de 2009

mihijayjasmin

sábado, mientras baño a mis hijas…

Isabel tiene 12 años. En su cuerpo (abrigado por mis besos) se adivina el mar de hormonas que la inundan, irrumpiendo en su cerebro con la necesidad animal de sentirse mayor.
Dentro de su piel, su corazón fluye tan vertiginosamente que casi puedo acariciarlo con mis manos.
La comparo contigo y con tus amigas, niña desconocida, con esa miseria de vida que os compra y os vende como perras en edad de parir, cuando sólo sois niñas sin infancia en edad de jugar…


………….

Jasmin
era la mejor,
de lo peor.

Sus amigas
la llamaban
Labios de Oro y
con sólo 14 años
(una noche)
se acostó
con 12 soldados
italianos.
—Seguro que
no durmió—.

Son las once de
la noche en
Sarajevo,
en la base militar
de la OTAN.
(La que los
defiende).

La niña,
que no lleva
minifalda
para no quedarse
atrapada
entre las alambradas,
pasa escondida
en un asqueroso
abrazo de
la noche.

Dentro,
apoyado en un
contenedor,
la espera un soldado.
—Esta vez
es francés—.

Pagará 50 marcos
alemanes
por una felación.
Pero ella se
llevará 10.

Seguro que el soldado
tiene madre,
o hermana,
o hija,
que es peor…

Y seguro que no sabe
(el mal nacido)
que Jasmin,
esa noche,
al volver a
su casa,
desapareció.


(fragmento del libro de poesía que acabo de terminar con Noemí Trujillo)


yolandaqueluchaporunmundomásjusto

domingo, 23 de agosto de 2009

ojosnuevos

Aparco el coche con cuidado, pero no por rozarlo, sino por no molestar al vecino, ese dulce hombre que me ha abierto la puerta nada más llegar.
Y,
lo mejor,
me ha sonreído…

Entro a borbotones en la casa que mi hermano Fernando ha alquilado en la playa de Huelva (donde se me muere y se me nace mi mar).
Despliego mis besos y muevo la cola al entrar, como un perro callejero sin caricias que tiene un nuevo dueño.
Estoy dispuesta a vivir de los restos, me digo al oler las algas…

Y me pongo el bikini.
(Por suerte no me da tiempo a mirarme si he engordado...je, je)

Me muero por nadar,
por pincharme
toda el agua salada
en las venas.

Por volverme piel
que flota desnuda
en la boca de la orilla,
arrastrada por las mareas
como un trozo de ropa
abandonada.

Dejar de ser yo para ser,
por ejemplo,
un caballito de mar.

Y bajo a la playa, descalza, pasando por los ángulos del aire y de la calle. Mirándole los ojos a las puertas que tantas veces he visto.
Soy un jarrón lleno de guijarros. Conforme me voy acercando al mar, las piedras se van licuando en mis entrañas. Se van volviendo agua que, a través de mis venas, me voy chupando yo misma.

Pero hoy,
todo es diferente.
Tan viejo
y tan nuevo…

Soy feliz.

Y, mientras nadaba, he decidido parirme de nuevo los ojos. (Los elegiré del mismo color para que no lo notéis).

Y he acordado con mi sombra
que quiero volver
a ver las cosas como si fuera la primera vez.

Abrir los ojos mucho,
mucho,
hasta que se
me queden
grandes.

Y en ello estoy…


yolandaquemiradenuevo

domingo, 16 de agosto de 2009

arjonilladejuana

Hace caló,
mucha caló,
igual que en todos los rincones de esta Andalucía que se desquicia entre los mares de olivos y la tierra agrietada…

Sí señores, pero hay que vivir y uno no puede encerrarse en su casa a dejar pasar la vida.
No…

Así que esta mañana, en la feria de la preciosa Arjonilla, ha venido a verme (con esta caló), la dulce Juana.

En las manos traía
un bolso de esparto rojo
y en las manos abiertas,
un beso
para mí.

Conocí a Juana en Viladecans, me la presentó su dulce hija Micaela. Y como la vida es así de chiquita, ella es de Arjonilla, el precioso pueblo al que voy cada año en fiestas.

Dos generaciones abrazándose
en el portal
fresco de ese
pueblo de verano.
Dos mujeres
derritiéndose
en una.


Y cuando se ha ido, me ha quedado en las costillitas ese sabor dulzón que te impregna cuando sabes que has hecho algo bien.
Algo natural que es
querer a
quien te quiere…

Por eso, hoy, quiero agradecerle a la dulce Juana que haya venido a verme con sus besos y su vida contada a trozos en ese bolso de esparto de colores. Y enviarle a sus ojos este poema, donde habla de los tesoros:


Debido
a la presencia de
carteristas en la
zona,
se recomienda no
pierdan de vista
sus objetos personales.

Y yo te abracé
fuerte,
muy fuerte,
sin dejar
de mirarte.



yolandayjuana

miércoles, 12 de agosto de 2009

misupermercado

Tengo esa manía romántica de mirar siempre quien me ha atendido en el supermercado. Viene escrito en el ticket, al final. Con una frase que dice: le atendió…

Lo hago en el ascensor, como descubriendo un secreto y contemplando el precioso carro de acero lleno de provisiones (momento feliz, por cierto).
Mientras bajo al parking desdoblo el papel y lo miro con intriga. Entonces, susurro su nombre. Una persona es más tuya cuando sabes como se llama y la nombras…

Mientras compro, siempre hablo con quien me atiende, por esto odio las máquinas autoservicios y nunca echo gasolina en una que no tenga gasolineros a los que le puedas preguntar que se vende más si la normal o la diesel o si el día de navidad se siente muy solo o si mucha gente echa gasolina o….)
Y sobre todo,
me encanta darles las gracias cuando han terminado…

En fin,
que me gustan
las personas
y que siempre,
cuando termino,
miro el ticket
blanco y profundo
del supermercado…

Y un día, leí un nombre precioso y nació este poema…



A lucía, la protagonista
de mi novela…


Le atendió
Silvana…
Eso dice mi ticket
del supermercado.
(Nunca había
oído un nombre
tan de viento).

Ahora,
al nombrarlo,
sus vocales de
cuerdas abiertas
me tensan
la mirada.

Silvana…

Dibujo sus ojos
a través de los míos,
recordando a tientas
el momento
en el que la descubrí,
y,
por fin,
la veo.
En la caja
número siete.
Cobrando a la señora
del pañuelo blanco
que iba delante
de mí.


Silvana…
(el nombre
se me va enredando
cada vez más
fuerte
y se instala,
poco
a poco,
en la esquina
de mi boca).

Son ciento catorce
euros.

Mientras le pago
mido el olor
de su pelo,
el quiebro
torpe
(y líquido)
de su voz
y la sonrisa
de chocolate
y menta
de su cuello.

Silvana…
(nunca había
oído un nombre
tan de viento).

Aunque no tenga
compra
volveré mañana.
Quizá le gusten
las chicas…



yolandaquehacompraohoy

domingo, 9 de agosto de 2009

losrecuerdos

a todos los que se quedan solos...


La muerte no debería
venir
mientras tu mujer
recoge la cocina.

No.

Tampoco debería venir,
la muerte,
mientras lees
un libro
como cada noche.

No.

Porque si la muerte
viene en una escena
cotidiana,
(que no es hacer el amor
por ejemplo)
estás amputando
a la persona
amadaquesequeda
de un trozo imprescindible
de ciclo.

Le estás arrancando con una
cuchilla afilada
un fragmento desorbitado
de su vida.

Un desgarro en la piel
cálida y protegida
por la costumbre
de los días.

Eran las doce de la noche
y él se había quedado dormido
en el sofá
mientras leía.

Ella terminaba
de recoger
la tarde
y la cocina.
Te has vuelto a dormir
amor”,
le dijo dulcemente,
aquietando
su brazo
acostado en el libro.

Pero él no despertó.

La muerte se le había
escapado
por la vida.


yolandaquerecuerda

miércoles, 5 de agosto de 2009

yolandaquemira

Ella se viste
(o se desviste)
bajo el mostrador.
Tengo frío,
le ha dicho al chico que habla conmigo.

Ella,
antes de bajar al suelo,
me ha sonreído. ..

Estoy en Galicia. En un puesto de jippys que me atrae como la sonrisa de un niño. Al fondo de mi cerebro veo el mar.
Si alargo las pestañas, puedo atrapar con ellas el sol que se me muere a chorros dentro del iris.
Así,
gota a gota,
como el final de una canción…

Él me está enseñando un collar de cuero blanco que acaba de hacer. Me pregunta si soy de Granada.
No, bello artesano.
Ahora,
contigo de frente,
soy de aquí…

Sigo viendo las pulseras y él, después de mirarme como un cachorro perdido, desaparece también bajo el mostrador...

Ella lo ha llamado con su boca y él,
sin vergüenza y
sin espera,
baja al dulce infierno
de su piel.

Huelo a humedad.
El puesto está ahora envuelto en un leve jadeo de lengua limpia, de sal seca y mojada y
de un suspiro roto.
-Quebrado
con la ternura
recién nacida-

Pasan segundos y minutos de envidia.
Desde aquí, sólo les veo el pelo.

Él se levanta y tiene los labios húmedos y mordidos.
Ella,
imagino que tendrá un mar entre sus muslos.

Y yo,
sigo allí….

Me lo quedo. Le susurro.
Y él sonríe.
Sonríe con los dientes y con las manos, con el collar que le cuelga en ese pecho tan hermoso y con el pelo rizado y revuelto.
Sonríe.
Me sonríe…

Ella se levanta alegre y traviesa y me dice mirando el collar que acabo de comprar: estás preciosa.

Vuelvo al camping bañada de dulzura y con una duda:
no sé
si me he enamorado
de él
o de
ella…



yolandaconelcollardeternura

sábado, 1 de agosto de 2009

avecesmevoy

El semáforo se incendia en un rojo indecente.
Paro el coche y subo el volumen de la radio.

Alguien ha llamado para decir cual es su canción del verano y el locutor la nombra: te quiero.
Vuelvo a subir el volumen y mi pecho.

Esa letra me abofetea la realidad:

Si te quiero es porque sos
mi amor mi cómplice y todo
y en la calle codo a codo
somos mucho más que dos...

El techo del coche se desliza.
El cielo, con su lengua, lo ha chupado y absorbido, apartándolo de mi cabeza.
Ahora no hay nada que me impida crecer...

Y me hago grande,
mientras te quiero.

El semáforo sigue en rojo y yo cada vez soy más del aire y menos de mi sangre.
Llego,
incluso,
a tocar las nubes…

Imaginad la escena: mis pies apretando aún el pedal del freno y mi pecho abrazado a un hidrometeoro formado por cristales de nieve.

Allí,
en lo alto
de nuestros ojos.

Siento el vello arder,
y toda esta exageración (que le parecerá un sueño al del coche de atrás) por escuchar en mitad de un trayecto hacia el supermercado una canción de amor.

Y todo
por vivir tan a fondo
lo que oigo y lo que siento.

Y todo,
porque te quiero. ..


yolandaexcesiva

miércoles, 29 de julio de 2009

loscontendedoresdemiamor

Por fin terminamos la reunión.
Cae la tarde y el aire en mis pecas y voy vestida de señorita (ya, casi he aprendido a andar con tacones).
Voy,
diríamos,
bastante mona.

A mi laíto, un león me acompaña ataviado de ejecutivo. Si lo miro se peina la melena y la soberbia.
Detrás, esa chica nueva de París que nos ha traído (además de muy pocas sonrisas) un catálogo de ventas cursi pa morirse.

Estamos en Madrid y paseamos por el barrio de Salamanca. Es la hora del vermut. Que suerte que por la noche vuelva a Chueca…

De pronto,
algo me pone nerviosa…

Mis ojos se lanzan aullando y enfilados a una esquina de la calle. No sé si podré resistirme. No puedo dejar escapar este hallazgo, es un gran descubrimiento:
hay una silla preciosa en un contenedor…

Y, como soy artista, (eso dicen mis amigos, con lo que no sé si me perdonan la vida con esta afirmación dándome por perdida, o me insultan) me permito el lujo de decir a aquellos que apenas conozco: esperad chicos, que me voy a llevar esta silla a casa de mi amiga que es una joya.

No os digo la cara de la de Paris de la france…

Y como es de noche y esto va de desnudarse esos pequeños vicios que tenemos cada uno, os cuento un pequeño secreto mío y de mi padre,
del que tanto he aprendido:



Adoro los contenedores
llenos de limpia
basura…

Cuando era pequeña
y vivía encerrada
dentro de este cuerpo
(aún sin amueblar),
tú me llevabas
de excursión,
a los contenedores
de la ciudad.

Hija,
seguro que hoy
encontramos
un tesoro…

Así tuvimos
mesa de pin-pong
(llegué a ser la mejor
en el colegio)
y una camarera
de servir,
cuando nadie la tenía
en el comedor.

Aún resiste
a la muerte,
la mesa gris
de televisión
y la lámpara
(de cristal teñido)
que alumbra
la nostalgia
del salón.

Y a mi me daba
¡tanta vergüenza!
que algún vecino
nos viera volver
con el coche lleno
de trastos viejos,
por renacer...

Anoche salí
de copas.
Al volver
conducía Ana,
mi hermana mayor.

Y le dije,
suplicando,
que quería una ruta
por los misteriosos
contenedores
de la ciudad,
por favor.



yolandaqueencuentratesoros

domingo, 26 de julio de 2009

gloriaqueparaeltiempo

El tiempo se para.
Se detiene,
nostálgico,
en mis muslos;
a medio camino entre la gravedad y el suelo.

No sé si quedarme suspendida en el instante,
o en el aire…

Vuelvo de ver a Gloria. Cuando la llamo por teléfono para decirle que voy a su casa, he de gritar mucho porque no oye nada.
Llego con mis hijas y ella, a duras penas mueve sus piernas para abrirme.
Nos come a besos…

Nunca sé si Gloria llora siempre que llego, o siempre que me voy. O llora todo el rato que está conmigo.
—Gloria es
tan tierna,
que a veces creo
que es mentira…—

Pronto cumplirá 85 años. Ella vivía con mi abuela, en la parte baja de la casa grande y nos crió a los siete hermanos Ella era el único adulto que nos consentía (En una casa con una educación estricta, Gloria era una tabla de caprichos imprescindible).
Ahora apenas puede andar y dice (que infamia) que nos agradece toda la ayuda que le damos(que no es otra que un empujón para que ande de vez en cuando por la vida y amor. Mucho amor).
Ella,
que no tuvo
más hijos que nosotros…

Bajamos las escaleras mientras ella nos despide desde arriba.
Llevo en los brazos una caja de galletas que me ha regalado. Son las mismas que le robaba a mi abuela cuando niña.

Mi hija me pregunta por qué lloro…

Que ironía, yo debería de haberle llevado pasteles a Gloria y ella es la que me regala galletas por ir a verla. Yo, que tengo que agradecerle mucho más a ella que ella a mí y es ella la que llora de agradecimiento…

La gravedad sigue tirando de mis piernas y me siento en las escaleras. Mis hijas se adelantan jugando.
Me quedo sentada
un instante,
con la caja de galletas
entre mis lágrimas…


yolandaagradecidaeternamenteagloria

jueves, 23 de julio de 2009

hassecaló

Hace calor,
como la canción de Calamaro, ese poeta que canta arrastrándose entre la música. Que ronquea tan deliciosamente.

Bien, pues no sé vosotros pero donde vivo yo, algunos hombres, con “tanta caló” van casi desnudos. En las tardes y tórridas noches de verano, se asoman a sus casas y se sientan en las sillas que colocan en la calle sin camisa y medio en calzoncillos.

Esto sería de puta madre para mis sentidos si los varones que se exhiben fueran tipo George Clooney (lo siento, nunca me gustaron los jovencitos) o mi amigo Jarka Miller.

Pero no, cuanto más grasita tienen entre las vértebras, más desnudos van.
Para que os hagáis una idea os resumo la bucólica escena de ayer:


Cuarenta grados,
aún así,
me atrevo a volar.

Tengo las plumas
recién pintadas.
—Si no las seco,
se quedarán atrapadas
en la nada—.

Despliego mis emociones y
me dirijo al parque
del olvido.

Asciendo lentamente,
afinando el iris.

Que verde el suelo
de la esperanza,
que limpios
los columpios
de los niños,
que rojos
los geranios
de las madres.

Y en el centro
del edén,
un grupo de hombres.

Desnudos,
impúdicos en su fealdad y,
lo peor de todo,
gritándoles a una preciosa ninfa
de treinta años
que pasa cerca de ellos:
¡que fresquita vás,
debería de darte
vergüenza,
ya te daría yo a ti caló…!



toma ya.

yolandaqueesperaageorge

miércoles, 15 de julio de 2009

lasgitanasconmigo

Córdoba, recién llegada a casa de mi amiga Ana.

Te veo subir las escaleras como una ráfaga de ternura. Mi hija mayor te deja sitio porque vas comiéndote el aire a zancadas. Llamas a la puerta de Ana y yo te contemplo divertida mientras te pregunto: Qué bonita eres, ¿cómo te llamas?...
Tu nombre suena como una canción…
Nunca lo había oído, te contesto,
es precioso.

Ana me cuenta que has ido a devolverle un libro roto. Tu padre lo destrozó pensando que así rajaba tus ilusiones.
(Esta vez no te golpeó
a ti.)

Qué ignorantes
los adultos,
no saben
que a los niños
nunca se les pudren
los sueños.

No.

Los guardan
en sus costillitas…

……………………………………………….


Ostalinda tiene
ocho años y
saca notables
en la escuela.
—Teoremas
hinchados de
ilusión.—

Vuelve a casa
corriendo
cada día
y entra a borbotones
en la estancia
(así, como acunando
con sus rizos
el aire de la
atmósfera).

Después de comer,
ayuda a
sus hermanos
a descargar la
furgoneta
del mercado
—que cada día
va peor—.

Ostalinda tiene el
pelo negro
y los ojos
ensortijados.
Y asoma entre
su piel
—de golosinas
y café con leche—
un brillo de
jardín de infancia.
(Las niñas gitanas
también quieren
ser princesas.)

Y cada noche
—a escondidas—
enciende sus
ojos
para abrir un libro
de viajes
(sueña con ser
azafata.)

Si su padre
la descubre
le gritará colérico:
Las gitanas
no estudian…

Al cumplir
los dieciséis
la obligarán
a dejar la escuela.
—Teoremas
hinchados de lágrimas.—

Ojalá mi amiga
Isabel (esa gitana
moderna)
pudiera
cincelarle a su
padre en las
venas
—a fuego hirviendo
pero no lento—
que se puede
hacer
sin dejar
de
s
e
r.


A Isabel, mi bella amiga gitana,
porque tiene el corazón lleno
de todos los de su sangre
(y porque la quiero).

yolandaluchando



sábado, 11 de julio de 2009

yolandaenlaluna

Vuelvo de Londres.
Cada vez me gusta más esa ciudad (y mira que yo soy una catetilla de campo…je, je). Candem town me pone muchísimo. Pasear por allí toda una mañana chupando la savia de los que habitan en la música y en el aire de ese barrio. Y comprarme algo en una de las tiendas de moda gótica.

En fin,
vuelvo de Londres.
Me repito.

Pero es que quiero contaros que, justo cuando estábamos llegando a nuestra tierra, en el coche, oí un gemido en el aire. Algo así como si la vértebra de una flor se quebrara. Y miré a mi izquierda…
Allí estaba la luna, gritándome y caída en el centro de un olivar (que moría de amor al sentir a ese satélite albino abrirse encima suya).

¡Para!, le grité al hombre que me acompaña.
Y él,
con la dulzura de un protector,
paró…

Ayúdame a levantar a la luna, le supliqué. Es terrible. Se ha caído…

Y nos bajamos del coche, suspendidos en la tristeza de saber que éramos demasiado pequeños para un corazón tan grande.

Un batido de emociones:
gemidos de luna
y de pimienta.

Pero mis huesos se duplicaron y se rajaron mis limitaciones; mis dedos se convirtieron en globos y mis yemas acariciaron excitadas los dos mares descubiertos en la luna por Galileo.
(Ya sabéis,
el mar de la serenidad y
el de la fecundidad).

Y soplé. Tan fuerte soplé que, además de levantar a la luna de nuevo, arrastré a un olivo con ella (fijaros bien, se ve perfectamente si, al mirarla, cerráis los ojos…)

Pero,
me noto más gorda desde mi vuelta de Londres.

Creo
que el mar de
la fecundidad
se quedó conmigo…


yolandaadieta

domingo, 5 de julio de 2009

doshombresyunsombrero

Estoy sentada en
un banco del puerto,
y traduzco,
melancólica,
los versos callados
de las
olas.
(Me empapan
sus palabras sin voz.)

Dos hombres se cruzan
frente a mis ojos.
Caminan ambos
bajo el sol.
Absortos en sus pasos
llagados de vida.

Se saludan,
se abrazan…

¿Por qué no llevas
sombrero?,

pregunta el más alto,
rozando suavemente
aquella calva
llena de noches
y de lunas.

Lo olvidé,
lo perdí.
Pierdo hasta
las frases antes
de hablar…


Le diré a mi mujer
que te traiga uno
del pueblo.

Le susurra enternecido
su amigo.

Se despiden
suavemente
y alimento mi pena.

Observo como
uno de ellos
se ha roto
en fragmentos.
Más viejo,
más solo,
más perdido.

El que no tiene
sombrero,
el que pierde las frases
antes de hablar,
no tiene mujer.
También la perdió.


yolandaqueobservaalosdoshombres

martes, 30 de junio de 2009

aver, esodeloscelos...

Este tema me supera. Ahora resulta que lo moderno es ser celoso pero no demostrarlo o mejor dicho, atarte los intestinos ahorcaítos de besos contenidos para que nadie sepa que ese tipo que está en la mesa de al lado, buitrreándote a tu chica, te toca los cojones.

Y claro,
como tú eres tan moderno, pues nada, sonríes y encima te tragas como él le da el número de teléfono ( y de la editorial, que está muy de moda eso de las editoriales) a tu novia.
Pues no, que sepais que si yo estoy con mi hombre y una tipa va y se lo quiere merendar pues yo al menos le digo: oye guapo, que si a ti te va ese bocadillo de jamón, pues vale, pero al menos espera a que me vaya porque si me quedo y le pegas un bocao, te guanteo el corazón…

Y ya está, que ya quisiera yo ser lo moderna que es mi amigo Juan carlos cubeiro que dice que él no es celoso sino que es competitivo… (preciosa la frase, que pena que no llegue yo a ese nivel de inteligencia).

Yo no monto ningún numero pero si mi chico baila con una que lo revuelve, pues se lo digo y me doy media vuelta y me voy (aunque sea sola a llorar por las esquinas, que una no es de montar números, los números los dejo pa los economistas que son mu fríos).

Yo soy como mi amiga María, que siente y se muere a chorros aunque sepa que no está bien...
Joder,
tanta verdad y
tanta sabiduría…

En fin, que me confieso.
Sí,
soy
celosa,
y no lo puedo remediar...

Lo importante yo creo que no está en serlo sino,
como siempre,
en reconocerlo…

En fin, que aunque es tarde, me voy a dormir la siesta..je,je, Y vosotros a pensar sobre lo que exponemos, que es pura vida.
Os dejo un poema de amor.

Cómo quisiera
rajar de blancas sombras
tu luz.

Cómo deseo
hundir de azúcar
y sueños
mis pesadillas.

Cómo codicio
agotar de besos
y saliva
tu boca.

Para no sentirme
perra sin amo
que ladra dolor.

Para no nacerme
niña huérfana
que implora calor.

Para no morirme
de vieja loca
que grita tu amor.


yolandacelosa

viernes, 26 de junio de 2009

barcelonatienedemonios...

Me gusta ir en moto por Barcelona.
Mucho.

Soy una motera desde antes de nacer; creo que la matrona untó los muslos de mi madre con gasolina para que yo pudiera salir.

Por eso tuve el privilegio de heredar la chupa de motero de mi padre. Por eso, también, en cuanto pude, tuve una moto (grande como dice mi hija) y, por eso, los novios a los que más quise tuvieron moto (je,je).

En Barcelona voy de copiloto, he contratado a un demonio de la categoría de los acebiches (ya sabéis todos las categorías de los demonios así que no me voy a enrollar con esto).

Mi demonio tiene el pelo transparente y,
aunque vaya delante mía,
me deja ver
lo que ocurre a través
de su cerebro...

Me gusta ir en moto por Barcelona.
Mucho.

Así nació este poema. El día en el que mi demonio me paseó por delante de la falda de la montaña
(a la qué,
por cierto,
se le ven las bragas….)



para Puri, porque quiero
que sonría…


En el cementerio
de Montjuic
los muertitos están
muy cerca del cielo
(y para algunos
de Dios).

Hoy los he visto
(a los muertitos)
tomando el sol
en sus nichos.

Yo paseaba
en moto
y, al mirar hacia arriba,
ellos agitaron
sus flores
(algunos se atrevían
con el top-less,
enseñando que el alma
nunca abandona
nuestros huesos).

En el cementerio
de Montjuic
las casitas cuelgan
como en Cuenca.

Adornan sus ventanas
ramos de velas
agónicas de día
y recién nacidas
de noche
(seguro que
en esa montaña
sus nohabitantes
se sientan en las piedras
a fumarse
la vida
y los besos).

En el cementerio
de Montjuic
a los muertitos
sólo los vemos
los locos
y los más vivos…


yolandademonio

miércoles, 24 de junio de 2009

mipeluqueraasesina...

Yo creo que mi peluquera asesina a los maridos de sus clientas…
Mi hija dice que estoy loca pero yo,
lo creo.

He decidido ir a espiarla cada día, al amanecer, cuando las baldosas se chupan unas a otras el resto de rocío. (Y sólo queda en ellas las sobras del vicio nocturno).
Iré disfrazada de estrella, pasaré por sus pestañas sin que ella se de cuenta y, como una mirada fugaz, me instalaré en su iris.

Lo he decidido.
Yo solita.

Ayer, cuando salí de su peluquería, unas chicas con cara de viciosas transportaban una caja de metal inmensa. ¿Qué hay dentro? les pregunté mientras mi hija se ponía nerviosa al pensar que les diría que la abrieran.
Botes vacíos de espuma, me contestaron...

Pero yo creo que mi peluquera asesina a sus clientes para quedarse con su esperma.
Seguro,
leí en un libro que es la esencia de la inmortalidad...


Aquí os confieso yo, una de mis noches, antes de dedicarme a perseguir a malhechores del mundo…


Llegaron tarde,
cuando ya estaban
fríos
los muertos.

Eran tres adultos
y un adolescente,
las manos enguantadas
de noche
y lujuria.

Eligieron la tumba
al azar:
una vieja
de 200 años.

Y al abrirla
salieron demonios
gritando
(y polvo
entre los huesos).

Se sentaron
en círculo.
El más joven
encendió el fuego.

Traían material:
un bote
de caldo
y
una pastilla
de avecrem.

Eligieron con placer
el fémur,
la rótula,
y el esternón.
(Algo de carne fresca
les hubiera venido bien).

Pero ellos no eran
asesinos
solo querían
un plato de sopa
con huesos de vieja.

A mí me han contado
que era un juego de rol
y que uno es el hijo
del alcalde.

Pero nadie sabe
(no digáis nada)
que el adolescente
era yo…


yolandaqueesotra

domingo, 21 de junio de 2009

telopido...

Es más difícil decir las cosas que omitirlas. Más complicado quedarte esperando lo que no te has atrevido a pedir que romper el tierno hielo que te divide entre callar o gritar.
Entre hablar o sepultarte en la espera de una respuesta sin pregunta...

Por eso, desde aquí,
os grito para
que nunca dejéis
de decir lo
que deseáis.

Es el camino más corto a la esperanza.


Os dejo un poema que ilustra mis pensamientos:



Ojalá pierdas
el vuelo,
me dijiste amasando
tu dulce voz
en mi pelo.

Es fácil,
pensé yo…

Puedes morder
el avión
y masticar las alas
con tu lengua
hasta devorarlo.

Puedes, también,
aplastar
el aeropuerto
con tus besos
(esos que me comen
la mañana y la razón)
o,
abrazarte desnudo
a mi torre
descontrolada
de control.

Y mientras pensaba
todo esto,
te miré…
(deseando
que perdieras
la cabeza
y el corazón).

Me dejaste en el aeropuerto.
Terminal B.

Quizás tus dientes no
hubieran aguantado
la chapa recién pintada
de mi vida,
o tu lengua se
habría oxidado
con las alas sin plumas
del avión.

Quizá deberías
(al menos)
haberlo intentado de otra
forma.
¿Qué tal pedirme,
mi amor,
que
me
quedara?



yolandaquedice

viernes, 12 de junio de 2009

misalas

Esta semana que viene es muy intensiva para mí…

Estoy engrasando mis alas, 15 días plegadas en este palaciodpel, recogidas con una horquilla de nostalgia y amor entre mi pelo y
ahora,
están las pobres hasta sucias...

Las he limpiado esta mañana.

Les he untado vaselina de calor y las he probado
volando muy cerquita
del sol.
(Al aterrizar he atropellado a una ardilla que me ha echao una bronca...)

Ahorita ya las llevo puestas, me sientan bien (parezco más alta y más buena).
He de acostumbrarme de nuevo. Llevo demasiados días al nivel de las hormigas.

Mañana salgo de viaje de nuevo; la jungla más atroz me espera...
Esa jungla
preñada
de personas.
Tan interesantes y
tan vulgares…

(Menos mal que en Madrid me espera mi dulceamigamaría).

Y, mientras muevo mis algas, os dejo con un poema que hice en uno de mis viajes...


Brindis conmigo y con mi sombra,
una noche cenando en
el hospes Palacio de los Patos (hermoso nombre…)

A mí,
que celebro cenar
sola
(tan acompañada)
con mi copa de vino
rojo delirio.

A mí,
que cuando era
niña
imaginaba que la
cortina de la ducha
me abrazaba.

A mí,
que vivo dentro de
este alma cuerpo
de hija progre
envuelto en piel
recién horneada y
aún caliente
de tanto sentir.

Y a mí,
que me revuelvo
en estas entrañas
que arden con
tu tentación maldita.
Que te dicen
mil veces que
no,
aunque en mis labios
se retuerza
-de inanición y muerte
segura-
el sí.


yolandaysusalas

martes, 9 de junio de 2009

radioalmenara

Hoy estoy cansada,
tengo las venas inflamadas de tanto sujetarme a mí misma, de tanto rebuscar en el aire una silla para abandonarme allí, colgada de cualquier átomomadre que me cuide.
Cansada decuerpoydemente...

Pero necesito contaros un milagro y tengo también miedo de no poder explicároslo con la suficiente claridad que necesito. Os contaré lo que me regaló el mundo de Albacete que vive en el corazón de José García, el director de Radio Almenara...

Este año el premio ya se consolida como algo imprescindible ( y limpio, ojo, que doy fe). Me han elegido (a este cuerpecito serrano) como madrina de su concurso literario, ese que gané durante dos años seguidos (en segundo puesto, ¿eh?, que ya sabéis que mis poesías no gustan a los jurados...je,je).
Y acepté encantada.

Y he vuelto sembraíta y enamorada de todos ellos…

Desde que llegué todo fue amor a raudales,
a gritos,
a deshoras y
sobre todo,
a uténtico...

Ha sido excesivo. Ese alcalde del Bonillo demasiado pasional para catalogarlo de político (Juan Gil, que tiene en sus brazos tanta amistad plantada…) esas chicas del hostal el coto, que me trataron como a una cuarta hermana. Hembras unidas por el trabajo, admirables todas. ¡Tanto amor en sus ojos y en sus pechos!
Y el alcalde de Tobarra, Manuel, que nos llevó a tomar una copa en un pub donde nos pusieron de tapa melocotones y cerezas recién paridas.

Gracias Raquel, por tu voz y tu tiempo. Y a Paco, por preguntarme si me olvidaría alguna vez de ellos. Evidentemente que nooooooo…..

Estoy cansada, quizás me repita y no sé si me explico bien. Yo quería desnudar todo mi agradecimiento para que compartiérais conmigo este inolvidable día que me hizo sentirme como si viviera en un pozo inagotable de amistad. Tengo aún resaca emocional y oigo desde mis ojos, recitar mis tacones a las chicas de la asociación de alzheimer de Tobarra.
Gracias por venir a cenar con nosotros. Que pedasssos de mujeres todas. Que grandes...

Inolvidable,
Irreal de tan verdadero,
infinito…


A los habitantes de Radio Almenara,
que me han amado
hasta la exageración


Nacerme grande
hasta llegar a la
inmensidad
del mar.

Abrigarme
del frío de la vida
las noches en
que no brote
el sol.

Poseer el hueco
profundo
de un hombro
para navegar
dentro
(si lloro o si
río).

Repetir
mil veces,
sin cansarme,
el movimiento más
hermoso del
universo:
un abrazo.

Eso es lo que
me da la amistad.

La vuestra…



yolandaagradecida

sábado, 6 de junio de 2009

cartaamihermana

Querida hermanita:
hoy
he decidido
dejarme larga
la demencia,
arrasar la sabiduría
de mis muslos
y quemarme
a mí
misma en el
centro más obsceno
del infierno.

Querida hermanita:
hoy
he decidido
arañarle los ojos
a las musas y
untarles
—sin pudor—
vaselina caliente
entre sus
sexos.

Robarle a los
pájaros las
lombrices
(de sus mismos
picos)
y engendrarme
con ellas
un collar
de perlas y
de tenias.

Querida hermanita
de sangre
férvida:
hoy
he decidido
ser mala…

Porque
he descubierto
que las niñas
buenas no van
al cielo.

No.

Las niñas
buenas
van
directamente
al
olvido.





yolandamalilla

miércoles, 3 de junio de 2009

paracomprar mis taconesdeazúcar


He visto que una amiga de letras (Felisa Moreno), te da la opción de comprar su libro en su blog. Me ha parecido estupenda la idea así que , con su perdón, la copio (me encanta copiar...je,je). Para toda aquella gente que me pregunta donde adquirirlo. Aquí doy la opción.

Si alguien está interesado en mi libro, que me envíe un mail con su dirección y yo le paso los datos bancarios para el ingreso y un cuestionario que ha de rellenar para la dedicatoria (las dedicatorias son muy importantes). El precio son 16 euros con el envío incluido (en la librería vale 16 también).
Y si queréis regalarlo a alguien me enviais sus datos y le llegará directamente a él. Le pondré lo que digáis.
Por cierto, os lo envío por paloma mensajera y por supuesto dedicado y le diré a mi amiga María Monjas que os envuelva
un terroncito
de azúcar
en un poema.
Así os chupáis
las venas...


reinadesava@telefonica.net



yolandaconsustacones

domingo, 31 de mayo de 2009

¿lavanidad o laluna?...

Este mundo de blogtierno me atrapa, me acerca al cosmos más irreal a través de un sinfín de átomos reales que forman la vida. Nuestra vida diaria.
Y me permite,
a través de una frágil vena
abierta en mis ojos,
ver todo desde arriba
para poder luego contároslo…

Pero tengo un amigo que me dice que esto es pura vanidad. (Qué palabra más cercana y más fea…)
Vanidad porque opina que si escribo aquí es para recrearme en mí misma, en mi cerebro infectado de versos y miel, en mi pura vida, aireándola como un encaje de azúcar.

Pero yo no cuento mi vida,
yo cuento lo
que mi vida
siente.
Que es diferente…

En todo caso, es una discusión eterna lo de la vanidad porque todos la tenemos y os juro que cada mañana me ensayo para pisarla con mis uñas,
para estrujarla con mis logros (a base de esfuerzo y trabajo)
y decirle
que si entra,
la mataré.

Y le dije a mi amigo que os hablaría de esto. Del blog que él llama la vanidad y yo laluna…

Y para terminar con esta idea de la que me gustaría que opinárais, os dejo un poema que habla de mí
(¿jodida vanidad?…)


……………….


Cuando era pequeña
coleccionaba llaveros,
cartas,
libros,
y novios.

Cuando me caí
en esta mujer,
según los cánones
sociales,
(puta frontera),
coleccioné tampax,
sueños,
más libros,
y lágrimas.

Y ahora,
cuando me siento
en la madurez
de mi sombra,
colecciono risas,
hijas,
amigas,
pimientos,
y besos.


yolandaqueluchaconlavanidad

jueves, 28 de mayo de 2009

mitaxistarosi

Tengo un ramalazo egoísta que me lleva a apropiarme del alma de las personas que me gustan, de chupar su corazón y mantenerlo ( caliente) entre mis dientes, una vez que he descubierto su hermosura,
su luz…

Así pues, tengo en mi paladar, un sinfín de usuras (poetas, amas de casa, actores, utópicos, panaderos…) y en Valladolid acabo de morder la aorta sensible de una taxista…
Rosi es rubia y tiene unos ojos verdes (a través del espejo retrovisor son campos ardientes). Me recogió en el hotel (estaba de promo del libro de ¡a jugar!) y me llevó a la salida de Valladolid.
Hablamos y hablamos, tanto que apagó el taxímetro y me llevó más lejos de lo que habíamos acordado.
En este camino (carrera emocional para ambas), ella me habló de su vida. Rosi es fuerte y se tatúa sonrisas y lágrimas. (Cuando se murió su madre, se tatuó mami).

Y mitaxistarosi es frasista… hace frases hermosas. Así que le dije que podía hacer más bella la vida de Valladolid regalándoselas a sus clientes: ¿quiere usted que le regale una frase para que su dia sea más lindo? ...

Rosi, escurrida de amor, ha luchado contra la vida y ha sido herida de muerte por sus amigos y familiares.
Por esto hoy,
en honor a esos sueños que compartimos
ayer,
quiero regalarle
un poema
sobre la amistad
rajada…



A estas alturas
de mis huesos,
me duelen las costillas
de tanto cargar
con la huída
de los que amé.

Culpable,
soy culpable.
Por eso
mis amigos
me abandonan…

Culpable de amar
sin pedir perdón y
de abrazar,
con todas mis fuerzas,
sin medir las explosiones
de calor.

Culpable,
-también-
de abrir los ojos
para cerrar las manos
estrujando con ellas,
hasta sangrar,
los momentos
infames que sufrimos
juntos.

Culpable,
-como no-
de no medir mi emoción
ni mi risa,
abriendo mi alma
delante de sus sueños
(como una imbécil
sin prisa).

Y culpable
de traición.
A mi propio lomo
de mujer arco,
que tensa sus venas
en cada batalla perdida.
En cada desprecio
ajeno.

Y ahora,
amigos que
aún roéis
mis sobras
de amor,
lo siento,
recojo la
mesa
y
el
corazón.

lunes, 25 de mayo de 2009

mipadrepiensa

Se sentaba en ese sofá de flores rojas que en lugar de hundirse, se henchía orgulloso de seguir vivo después ser apaleado por siete hijos.
Miraba al infinito (ese país tan romántico donde siempre quise vivir) y movía su taza de café con leche (corto). Primero a la derecha, luego a la izquierda. Así inagotablemente, al menos durante diez o quince minutos.
Todos los días de su vida…

Os presento a mi padre. El año que viene cumple ochenta y tiene una caravana que le compró a un jippy donde de vez en cuando viaja. Este año ya ha reservado en su alma tres semanas para recorrer Grecia. Irá en tren y en barco. Se hospedará en colegios mayores y hostales de cama y desayuno. No habla inglés y el francés le corre a duras penas por las canas. "Pero el idioma no importa, hija, no me vengas con tonterías y remilgos..."
Después, a su vuelta se irá (en su coche, con tantos años como su reloj) a Portugal. Al norte, allí estará una semana en algún sitio que ha alquilado.

Y cada mañana, cuando yo (niña con este cuerpecito aún sin terminar) le preguntaba: ¿que haces papá moviendo tanto el café?, él contestaba (y contesta):
pensar, hija, pensar...
Si pensáramos cada día
el mundo sería más
hermoso.

Así que en eso estoy, luchando con los que me dicen que a veces me pierdo en mí misma, contra los que me gritan que si no me entero de que la vida es más rápida, o de los que no entienden que
me importe un coño que
no se llevan los
pantalones de
campana...

Eso sí, os aseguro que cuanto más penséis y miréis el romántico país del infinito, más en paz estaréis...


Este poema se lo hice hace tiempo (es el único que le gusta porque dice que mi poesía es muy verde...)


Mi padre tiene -30 años.
Contando con los + 45 que su cuerpo enseña
le salen 75.

Y se indigna
si el banco no le da un préstamo
a 20 años.

Se lamenta
de que la ciática batida con el sintrom
no le dejan correr el París-Dakar;
que la furgoneta que le compró
aquel verano al vecino alemán,
llora plantada en el jardín.

Mi padre me enseñó
que la vida te la remiendas tú,
igual que un bordado,
y que besar a la gente con el labio hipócrita,
es pecado.

Y me inyectó en la sangre
la letra excitada,
el ahorro de enemigos
y la pasión derrochada.

Y un día,
cuando se vaya,
me enseñará que la muerte
solo existe para los que no aman.


yolandaquepiensa

viernes, 22 de mayo de 2009

mimomento

Me reconozco adicta a este momento:
He almorzado (después de cocinarme para mí sola algo exquisito). He bebido una copa de vino tinto (como cada día) y ahora, mientras me tomo un té con hierbabuena que cultivo y oigo música árabe, escribo...

Este es mi momento favorito, el que precede a la corta siesta por la que me dejo seducir antes de que lleguen mis haditas del colegio (con sus mochilas, amores, desayunos, inglés y tenis, enfados, deberes y a veces, hasta piojos...)
Es mimomento.

Pronto llega verano y he de preparar el campo de batalla emocional para no sufrir heridas de muerte en este palaciodepapel. Mi estudio está en el salón, separado (esto es algo romántico porque no sirve para nada) por una cortina de terciopelo rojo (vino) que (largúisima) dejo caer a lo largo del suelo como si llorara. Pero en verano, las hijas de mi vientre y de mis pechos, no tienen colegio...

Y he de comenzar a parir el plan de defensa de mi castillo intelectual y vital: mi espacio.
Y para que os hagáis una idea, os dejo con un poema que a algunas (o a algunos que en esto también hay chicos) os sonará...



Son las doce y media

de la mañana.
En la editorial
esperan la última
página
de la revista.
Hoy,
hablaré de tí.

Y yo,
con el delantal rojo
de Portugal,
mientras escribo,
cocino lentejas.
- Con chorizo y verdura,
por favor-.

Mi hija se acerca enfadada.
El traje de baño
no le cierra a la barbie.
¿Puedes ponérselo tú
mamá?.
Sonrío y la miro.
A la mierda la idea
que estaba pariendo…

Vuelvo a la letra
que se desgasta
perezosa
entre mis dedos.
Suena el reloj
de la cocina.
Hace 30 minutos
que hierven las lentejas.
Espera un poco,
le digo al aire.
Y este,
sin nerviosa
espera,
me responde
en silencio…

Retomo la idea
que ya no es
original,
ahora son unas enormes
ganas de gritar.

En mitad del nuevo
parto,
llama mi madre
a la puerta.
¡Ding
dong!...
¿puedes recoger tú a papá?

Son las dos
y media.
Coqueta mañana…
La barbie se baña
en el jardín.

Bonito traje.

Y yo,
(sigo con el delantal)
por fin,
he terminado
la página.

De pronto pienso
que algo tenía
que salir mal.
Se han quemado
las lentejas.

Suerte que yo
aún no…


yolandaquepreparaunplan

martes, 19 de mayo de 2009

lachicadeantonio

Mi sobrina Charo es una de las mujeres más hermosas que conozco. Y digo hermosa desde dentro, desde este mar que me crece en el cerebro arrollando cualquier vestigio de fósil inútil que se interpone en mi camino.
Bella en toda su dimensión. ¡Lo afirmo! (como diría mi padre, joder...)

A mi sobrina Charo se le ha muerto Antonio. Ya sé que Antonio Vega se ha muerto para todos pero a ella se le ha muerto solita...
Y nadie mejor que yo la entiende, y le extiende sus llagas aún abiertas por la misma visitante negra y jodida que se me llevó a mi Ángel (gonzález).

Ella creció con los versos y la dulce voz de este Vega y ella se hizo mujer con sus canciones. Y hoy, después de tantos días, sigue llorando...

Y yo,
que lloro con Disney,
me inundo de
nuevo...

Este fin de semana me grabará un cd con los mejores temas de su Antonio (que repito no es el mismo que el de otros, cada uno tenía a uno diferente y el de mi sobrina (la bella) era cojonudo).
Se lo agradeceré eternamente
porque regalar
sentimientos es
regalar un trozo de tu alma.

Para dejar a mi niña con sus lágrimas, cuelgo este poema que le hice hace tiempo, cuando me contó una historia muy hermosa.
Os la regalo hoy,
noche de
llagas...



Querido amante…

Estas letras
serán las últimas
que te escriban mis venas.
En su tinta
van las lágrimas
de mis manos
y de mi cuerpo,
amputado
de tanta esperanza robada.

Querido amante…

no puedo seguir
muriendo así.
No quiero
y no debo.
La traición se paga con el odio.

Por eso,
querido amante,
tengo que decirte adiós.
No volveré a llamarte,
ni siquiera,
a pronunciar tu nombre
con mis labios.
Enterraré mi boca
en el olvido
y lapidaré
las palabras hermosas
que me has dicho.

Pero así,
querido amante,
limpiaré mi sangre
de mentiras
y él,
mi compañero de vida,
será feliz.

Adiós
amor,
no contestes,
por favor…

Querida amante…

sólo una frase
que resume,
a tu sincera carta,
mi contestación:
A todo,
te digo
que no…


yolandaconcharo

sábado, 16 de mayo de 2009

miperdón...

Me pides perdón;
como si yo tuviera
la capacidad
de perdonar…

Te miro como
un animal en alerta y
me retraigo entre
mis huesos,
clavándome en los
ojos
mi propia espina
dorsal.
—De tanto llorar—.

Como una anciana
me levanto de
mis dudas;
dejo tirado en el
suelo
el recuerdo de tu
mentira,
la frágil y violenta
mañana que me
arrancó la
vida.

Pero no puedo andar;
tengo demasiados
remiendos en el corazón,
demasiados clavos
(y besos)
atravesándome
el esternón.

Y vuelvo aquí
para decirte,
con toda la fuerza
de mi sangre,
que el perdón
no existe
si no lo sobrevive
el olvido.