domingo, 21 de junio de 2009

telopido...

Es más difícil decir las cosas que omitirlas. Más complicado quedarte esperando lo que no te has atrevido a pedir que romper el tierno hielo que te divide entre callar o gritar.
Entre hablar o sepultarte en la espera de una respuesta sin pregunta...

Por eso, desde aquí,
os grito para
que nunca dejéis
de decir lo
que deseáis.

Es el camino más corto a la esperanza.


Os dejo un poema que ilustra mis pensamientos:



Ojalá pierdas
el vuelo,
me dijiste amasando
tu dulce voz
en mi pelo.

Es fácil,
pensé yo…

Puedes morder
el avión
y masticar las alas
con tu lengua
hasta devorarlo.

Puedes, también,
aplastar
el aeropuerto
con tus besos
(esos que me comen
la mañana y la razón)
o,
abrazarte desnudo
a mi torre
descontrolada
de control.

Y mientras pensaba
todo esto,
te miré…
(deseando
que perdieras
la cabeza
y el corazón).

Me dejaste en el aeropuerto.
Terminal B.

Quizás tus dientes no
hubieran aguantado
la chapa recién pintada
de mi vida,
o tu lengua se
habría oxidado
con las alas sin plumas
del avión.

Quizá deberías
(al menos)
haberlo intentado de otra
forma.
¿Qué tal pedirme,
mi amor,
que
me
quedara?



yolandaquedice

3 comentarios:

  1. Hola Yolanda, un poema lleno de tanta fuerza y vitalidad que arrastra... Besos desde Barcelona. Por cierto, mis padres acaban de llegar hoy mismo a Arjonilla.

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  2. Me ha encantado.Refleja muy bien lo que yo pienso.Es mejor arrepentirse de lo que se hizo que no de lo que nunca se llego hacer.

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  3. Alodia, casi paisana. Tan lejos y tan cerca... me alegro qeu te guste el grito a gritar.
    Isabel que comparte mis pensamientos y ella, sí, tan cerca y tan cerca.

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