jueves, 3 de diciembre de 2009

mimundo

Me alojo cansada
sobre mi costado,
como una mariposa
embarazada
de millones de
óvulos.

Me sujeto los rizos
y los sentidos y
los dejo caer
a borbotones
sobre mi espalda.
-Pelo y mente
como un ensayo
de mi cerebro
comestible.-

Hace sol
y estoy en una silla
frente al mar.
El calor se instala
en mis entrañas
como una delicada
araña que me rasga
suavemente
las paredes
de la vida.

Mientras ella avanza
(la araña)
agito mis muslos
como una niña
para que se construya
una casa
dentro de mí
misma.

Le susurro
-a través de mi piel-
que teja una tela
irrompible,
una tela que pueda
extraerme con mis
propios dientes.
-Para chupar la dulce
gelatina de su veneno.-

Una tela
de ternura para los
días en que mis
hijas tengan frío.

Cercenando de golpe
mi sopor
místico,
siento una tibieza
extrema que me sacude las
venas.

Un dedo diminuto
que me devuelve
de un susurro
a la realidad
(o a la mentira):
mamá,
despierta
que Marta se ha
hecho caca…




yolandajeje

5 comentarios:

  1. que bueno, y ese final yolanda, increíble, un abrazo.

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  2. voltios, gracias. Siempre tan sutil... me encanta que disfrutes con los finales.
    soyelquesoy. Que lindo lo que pones... bienvenido a este palaciodepapel y gracias.

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  3. Sonia: gracias, y gracias por tu comentario. Un lujo viniendo de tí.

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