jueves, 30 de diciembre de 2010

mamajineta

Hoy es el último post antes de año nuevo.
Yo,
al año que viene,
le voy a pedir
mucha ternura...

Por eso quiero colgar hoy este poema, porque una es como es y siente de esta forma tan atropellada y tan de verdad, porque desde niña le han atragantado el alma de cariño y de calor.

Por eso,
aunque parezca cursi,
termino el año dedicándole el blog a la madre que me cobijó en sus entrañas, porque con ella se lo dedico a todas esas mujeres que ha amamantado a personas llenas de esperanza mientras la suya (que ironía), se diluía en promesas incumplidas o en sueños que nunca llegaron.



Este poema
es para la
madre
que me
parió
(aunque ella
nunca me
lo haya
pedido).

Un poema a
su útero
apretado de hijos,
a su corazón
infectado
de tanto
callarse y
a su amor
infinito,
infinito,
e infinito…

Un poema
a sus lágrimas
dulces que
me enseñaron
que hay que
dar sin recibir
(creo que por
eso tiene
el azúcar
tan alto)
y a sus
llamadas
interminables
a deshoras
para decirme
que me
envía las
croquetas con
mi hermana.

Pero sobre
todo,
un poema
a la mujerjineta
que vive
dentro de
sus venas;
la que se
le agita
dentro
y le muerde
los huesos
y la que,
por miedo a
la soledad,
aún no ha
querido
dejar
cabalgar.





yolandasincerayamando

lunes, 20 de diciembre de 2010

lamalaeducación

El sábado inauguramos la exposición de La Casa Pintada. El tema era: MITOS.
Yo hice un montaje donde, como siempre, la gente se llevaba un poema de regalo.
Utilicé la fotografía del último reportaje que me ha hecho Pedro (calamardojo), uno de los mejores fotógrafos que conozco.
Y me convertí, con el cazamariposas rosa tan divino que veís en la foto, en LA CAZADORA DE MITOS... con un restaurante que se llama: Reina de Saba (esta vez, con b).
Aquí os dejo dos fotos, con el detalle del menú y la composición general. Mas fotos del acto las podéis ver en el enlace de Mis trabajos fuera de Palacio


Abajo está el poema que hice y que la gente se llevaba, mi madre aún no lo ha visto pero creo que le gustará...



Este es el menú.







Y esta la composición general.





Y el poema:



A la madre que me parió,
por educarme con un par de ovarios.


Pilar
se besaba con
su novio
a las siete de la
tarde (en aquella
calle tan mugrienta).
Tenía que volver
temprano
a casa y,
por supuesto,
que su madre
no la viera
con chicos
(por entonces
nos quedábamos
preñadas sólo
por sentarnos en
un retrete
donde hubiera
orinado uno).

La mía no
(mi madre),
yo podía llegar
un poco más tarde
(me besaba en la
misma calle a las ocho)
y prefería que no
volviera sola.
Así podía
inspeccionar la
calaña del que
me pretendía.
–Llamémosle a esto
inteligencia suprema–.

Laura
se formó en
la educación
del talento
para conseguir
un novio
con partido.
Su madre era
su mejor
profesora.

La mía no.
Ella me decía,
llorando,
que una mujer tiene
que ser libre y
que esto sólo
se consigue
estudiando.

Mis amigas
(muchas, muchísimas,
más de cuatro)
fueron educadas
como el sexo
débil.
Yo no.
Yo me crié
entre chicos
y jugué con ellos
a indios y
vaqueros;
con lo que yo,
hoy,
soy una mujer
de sexo fuerte.



yolandaconbuenaeducación...je,je

jueves, 25 de noviembre de 2010

elnoamor

Hoy, no podría colgar otro poema diferente a este tema. Pero esta vez es un poema que está siendo utilizado para concienciar a las adolescentes de Tobarra (Albacete) en los institutos. Por esto lo hice, para regalárselo a la gente de alli, al centro de la mujer de la zona en los encuentros de autor que tuve. Porque nosotras, las mujeres, tenemos los centros de la mujer pero nuestras hijas, sólo nos tienen a nosotros para enseñarles que el amor no tiene nada que ver con esto:


Clara,
delante del
espejo y
de sus dudas,
se tira de la
falda hasta
casi romperla.
Clara,
sobre los
tacones rojos,
parece una diosa
libre.

Bip,
suena su
teléfono
cruzándole por
los ojos
un ramillete de
ahogos.

Bip,
vuelve a sonar a
los cinco
minutos.


Clara,
la diosa,
esta noche
no sale con
su chico;
va con
sus amigas
al cine.
La falda
duerme en
el suelo
cuando suena el
tercer mensaje.

Menos mal
que me he
cambiado,

piensa
cuando
descubre a
Daniel
(su novio)
esperándola en
la puerta para
ver con quien
va y
cómo se ha
vestido.

No has contestado
mis mensajes,
le escupe
en sus ojos
pintados de
verde
mientras le
aprieta el
brazo y
el aire.

Pero él
me controla
porque me quiere,
le dirá más tarde
a sus amigas
con el
labio partido.



yolandaqueesmadre

lunes, 22 de noviembre de 2010

queridaamiga

A Noemí, que tiene frío en
los huesos

Querida amiga
(que palabra más
abrazo);
querida princesa
de lágrimas de
invierno.
Hoy,
con mis dedos,
quiero pasear
un ratito por
tu cerebro
(te aviso
que voy
descalza y con
el pelo
suelto).

Querida amiga
embarazada de
un futuro
no presente;
de un beso que
no llega y
de un vientre
minado de
pequeños
inconvenientesbomba.

Querida amiga,
me estoy
empapando con
tus lágrimas secas
(recuerda que
no llevo zapatos)

Y hoy,
en esta mañana
de invierno,
quiero escribirte
que el futuro
no es el
que nos llena
los pechos
(ni siquiera el
que nos los besa).
No.
Ese futuro es
sólo una historia
de mujeres que
no querían
quedarse solas,
y eso
a ti,
no te pasará,
porque siempre,
siempre,
siempre,
estarán mis
Vértebras y
mis versos,
abrigándote
del frío.

yolandamanta


lunes, 1 de noviembre de 2010

lainvitóacomer

Este poema siempre me ha producido mucha ternura porque es el nacimiento de ese poder que nos nace y que nos convierte en superhéroes: el amor.
Está en uno de los poemarios pero (disculpad mi mala memoria) ahora no sé cual.



La invitó a comer
en un precioso
restaurante asiático y,
de regalo,
le llevó un libro
de Salinas.
Para el postre
de tu boca,
le dijo rozando
con su frase
el tierno rincón
de su cerebro.

En el segundo plato
él se reía
tan dulce…
me diría luego ella.
Ausentes los ojos
(de ambos),
del tiempo
que se partía
y de la vida
que, poco a poco,
y en ese mismo
instante,
crujía entre
sus cuerpos.

Pidieron vino
de la tierra
y postre de
emociones.
Quiero verte pronto,
le dijo él
mientras le apartaba
un rizo de la cara
y arrasaba
con los dedos
las dudas
de sus pestañas…

No hubo beso,
o al menos
no lo recuerdo.
Pero hubo
un incendio
dentro de sus pechos.
Ahora tienen
el cuerpo lleno
de bosques
ardiendo.


yolandaromántica

jueves, 28 de octubre de 2010

tampocoestangrave

Si, lo reconozco, y como lo he reconocido, me tenéis que perdonar (eso dice la Virgen chiquita que se paseó por mi blog el otro día).

Además no es tan grave, sobre todo si lo miramos desde el radio inexacto que perfora mi círculo emocional. Nunca es recto (mi radio), siempre encuentra diminutas arterias que lo fragmentan en mitad de una historia tan bella como la de esta noche:
Puri y
yo,
dos amigas que
se confiesan
sobre la
ensalada de pollo,
el queso
mitad de cabra y
mitad de oveja y
sobre el alioli negro
de recuerdos.
Dos amigas y una culpable: ella.

Culpable por su corazón grande como una casa de putas donde siempre me quedo a vivir, con sus verbos benditos atiborrados de amor hasta reventar de imposible y con sus ojos preñados de preguntasrespuestas.

Ella, que quiso que pidiéramos vino (yo también quería, claro, seguro que más, pero ella se adelantó y ya sabéis, al igual que tonto es el último, culpable es el primero).
Y luego las confidencias,
esas que te
atan para siempre
a una persona.
Dos amigas contándose
lo más hondo,
de sus entrañas.
Y después un no hay salida, un siempre seremos siempre.
Está escrito en nuestras venas.

Y claro,
el vino,
vuelve el vino…

Y ese coche de la policía tan bien aparcado; gritándome: estréllate contra mi estrella (que redundancia más hortera) y yo, santa hembraetílica, riendo y yendo directa a su culo (al del coche) sin poder remediarlo.

Perdone, he intentado explicarle al poli que ha salido medio dormido del vehículo. Yo no quería, ha sido Puri la que ha pedido el vino…

Y en fin, aquí estoy, en el calabozo (suerte que siempre llevo unas braguitas de repuesto en el bolso), esperando a que mi chico, que es el alcalde de esta ciudad, venga a rescatarme y la prensa no se entere.

Eso sí,
espero,
al menos,
que ella,
la culpable,
esta noche
haya triunfado en
la cama.



yolandaconresaca

jueves, 21 de octubre de 2010

adorotumentirasincera

Esta tarde presento mis Poemas desde mi ombligo en Linares. Sólo comentaré que lo que más feliz me hace es ser profeta en mi tierra, eso es el doble que serlo fuera. Eso es lo que te da la fuerza para seguir pariendo versos y besos sin parar.
Y este poema lo leeré esta noche, me gusta porque tiene una cadencia tierna y cuando lo leo, me nace una voz de niña con trenzas.



Adoro tu mentira
sincera y
adoro,
(sin remedio)
tu voz desafiando
mi lengua.
—Tan besada,
tan buscada…—.

Adoro que me digas
que no es justo
que me vaya
a llamar por
teléfono cuando
es tarde,
cuando reposo aún
en la esencia
—tan fresca—
de tu piel.

Pero lo que más
adoro,
lo que más
me revuelve
los huesos
y el corazón,
es que me sigas
pidiendo
(a deshoras,
mi amor,
cuando menos lo
espero)
que me
case contigo.


yolandaemocionada

lunes, 18 de octubre de 2010

afilaruñas

Cojo mis ojos
con los dedos
y me los cambio
de sitio
(últimamente veo
demasiado
alto
y el otro
día
casi piso
un recuerdo
que estaba
dormido)

Después,
me aliso el
pelo
(estos rizos
indomables
no dejan
que pase la
luz a mi
cerebro y
lo necesito
fresco
—en carne viva,
diría mi
madre—).

Y multiplico mis
dedos hasta
llegar a
cien
(tu número
favorito;
nunca supe
por qué).

Lo último,
y lo más importante,
será afilarme
las
uñas
—ahora también
cien—
y
los
dientes.

Es lo único
que me falta
para,
cuando
me vuelvas
a engañar,
tacharte.



yolandaguerrera

miércoles, 13 de octubre de 2010

silencio


El próximo sábado, 16, tenemos una exposición del colectivo de la Casa Pintada. Y para la ocasión he vestido de novia la puerta de un espejo con cristal que encontré en un contenedor. Ha quedado divina… al menos para mí.
Aquí la véis justo antes de colgarle los poemas (que van abajo, en esa cadena que la cruza, colgados en ganchos y son, por supuesto, rosas)
Y el tema de la exposición es SILENCIO.
Aquí está, espero que lo disfrutéis…


Los mayores
siempre me mandaban callar
cuando quería
explicarles la
importancia del
amor en
mis entrañas:
silencio,
niña,
que tú
no sabes
nada.


Después,
aquel chico
que me dejó
herida en
la cuneta
de su vida,
volvió a utilizar
el mismo sustantivo:
silencio,
niña,
no llores
más.


Ahora he
conocido
a un hombre.
Es abrazo y
lengua y
huele a
tigre limpio y
a colonia de
bebé.
Pero lo que
más importa en
este poema es
su dulzura:
me hace el
amor gritando
como un
animal en
celo hasta
que por fin
soy yo la
digo:
Silencio,
niño,
que nos
denuncian
los vecinos.





yolandajeje

lunes, 27 de septiembre de 2010

lacomunión

Dice mi hermano
pequeño
que en mi primera
comunión
fui feliz.
Seguro
(aunque él
no la recuerde).

También me cuenta
que mi madre
me compró
un vestido blanco
de tul.
Mentira
(era heredado pero
hermoso,
en mi casa
siempre se ha compartido
la ropa y
el chicle).

Dice que tuve
una gran fiesta
de globos y golosinas
en aquella
casa grande
de pueblo.
Después,
los regalos y
la tarta de chocolate
–que manchó
el vestido
heredado–.

Mi hija no hace
la comunión
porque lo ha
decidido ella
con su madurez
de mujerpequeña.
Santa
palabra.

Hemos ido
a tres celebraciones
este año y
me alegro
de no hacer
la suya.
Hoy compramos
a los niños de diez años
su incorporación
inmediata a la iglesia.
Una moto con casco,
un ordenador
y un fajo de billetes,
son los pases de la entrada.

Aunque tal y
como están las cosas,
quizás me confirme:
Necesito
un lavavajillas
nuevo.



yolandaguerrera

miércoles, 22 de septiembre de 2010

poematípico

Este poema
es típico por
las olas que
muerden la
tarde y
por tu pelo
que riza
la espuma.

Por el sol
que se cae
de viejo
mientras se
esconde
entre tus
vértebras y
por tus piernas
en la arena.
Ambas revueltas y
tú manchada
(cómo me gustas
cuando te sientas
en la orilla y
el barro te
navega los
muslos).

Este poema
es típico
porque describe
el atardecer
maravilloso
de un enamorado.

Entonces:
¿Qué es lo que
lo aparta de
lo común y a mí
de tu lado?...
Que mientras te
hago una
foto y te
deseo,
tú no dejas de
mirar al
mulato de
gimnasio que
se pasea
glorioso
por
la
orilla.




yolandajeje

jueves, 9 de septiembre de 2010

gomadeborrar

En la papelería
que hay debajo
de mi casa,
he comprado
una goma de
borrar
(con sabor a nata).
Para borrarte…

Voy a frotarla
fuerte,
muy fuerte;
así te eliminaré
de mis poemas y
(de camino)
de mi vida.

Borro,
primero,
tus labios
(y tu lengua)
que mordían
mis gritos
y mi cuello.

Después,
tu corazón,
que
(desde hace días)
late caliente
en las piernas de
otra
mujer.

Cada vez
apretaré
con más
fuerza,
mezclando
los restos de
su nata
con mis
lágrimas.

He terminado.
Voy a
pedir que me
devuelvan el
dinero.
Esta goma
es un fraude.
No te ha
borrado ni
la sonrisa.



yolandaquehoyataca

jueves, 2 de septiembre de 2010

estepoemason

Este poema
son tus
letras y mis
verbos.

Son también
mis dedos y
tus gritos
luchando por
salir
(y tu
saliva,
mis puntos).

Este poema
son tus frases
—tan hermosas—
y mis silencios;
tus bocados y
mis vértebras
crujiendo
bajo tu
boca
(y bajo tus
promesas).

Y este
poema,
que escribo
tras la
ventana de
mis lágrimas,
es tu locura
y mis besos;
tus ausencias
y mis irremediables
ganas
—siempre, como si
me orinara encima—
de volverte
a comer.



yolandadesdeelmar

lunes, 30 de agosto de 2010

elotro

Este poema es un homenaje a las personas que luchan con su ingenio, con su amor y con su sexo para matar a la rata rutina.


A veces,
el otro
(ese que vive
contigo),
se olvida de
abrazarte por
detrás mientras
tú,
por ejemplo,
sofríes
ajitos.

A veces,
también,
el otro
(ese que antes
te hacía el
amor en la
escalera)
se sorprende
de que le
metas,
con lujuria
(habrá una cosa
más
tierna),
la mano
en la bragueta.

Y a veces,
el otro
(ese que
te preguntaba
si necesitabas
ayuda y
te besaba
con la lengua
cada vez que te
acercabas),
te dice:
mira que eres
pesada,
no ves que
la gente
nos mira.

De tanto
como has cambiado,
realmente
estoy,
últimamente,
pensando en
otro.




yolandaquecuenta

jueves, 26 de agosto de 2010

hoymetransparento

Hoy,
me transparento…

A través de
mis venas
veo la
sangre y la
grasa
galoparme.

Veo,
con nitidez,
todo lo que se
destila
dentro de
mí.

Tus besos,
por ejemplo,
que atraviesan
mis canales y
mis puertos
y dejan seca
mi
cordura.

Veo,
también,
a mis
hijas
mamando de mi
sonrisa
como alimento
cardinal.

Lo que no
veo,
aunque me aúpe
dentro de mí
misma,
(incluso me he
comprado unos
zapatos rojos
de tacón para estar
más alta)
es mi futuro.

Qué extraño,
me transparento
sin futuro…

Será que
mi cerebro,
además de ser
un helado de
chocolate
caliente,
es un
presente
continuo.



yolandaquesedejaver

jueves, 12 de agosto de 2010

megustanlasmuñecas

Recuerdo
mi boca abierta
desmenuzando el
último beso
de tus labios
(volvíamos de tu
apartamento,
ese que colgaba
de tu cielo
y de mis
piernas).

Recuerdo la
noche párvula y
el paseo
por las estrellas
(y tu mano
atravesando
mis rizos
y mis venas).

Y ese
escaparate,
con una muñeca
de trapo
que me
conquistó:
¡me encanta!
te dije,
apretando muy
fuerte
los ojos.

Recuerdo
tu R11 rojo
nuevo
celebrando mi
dieciséis
cumpleaños.
El asiento
de atrás,
mis braguitas
blancas salpicadas
de un encaje
adolescente y,
en el suelo,
la muñeca
de trapo
envuelta en un
papel rojo
estampado
con nuestro
futuro.



yolandaquejuega

jueves, 5 de agosto de 2010

recordandocomoolvidarte

Estoy recordando
como olvidarte.

Rastreo mis
neuronas con
los dedos
(morados,
de tanto aguantarme
la sangre)
y encuentro
la fórmula
perfecta.

La miro y
me la aprendo de
memoria.
Ahora ya estoy
lista.
Es fácil.

Comienzo
arrancándome las
orejas para
no oír tu
voz tan
cruelmente
dulce
(antes te devuelvo
los pendientes de
turquesas
que me regalaste
con tu primer
sueldo).

Después me
sello las
piernas con
clavos y
madera
(si tus manos
no pueden
entrar,
no hay riesgo
de
incendio).

Y no me olvido
de mi boca.
No…

La rellenaré
de sal y
de vinagre
para que no
quieras
volverme
a besar.

Ya ves,
te dije
que olvidarte
era muy
fácil:
sólo he de
recordarte.


yolandamatemática

lunes, 2 de agosto de 2010

nasrinprincesa

Nasrin retuerce
con sus dedos
la seda roja
de su vestido
de fiesta.
Sus pequeñas
manos,
decoradas con
henna,
anuncian su
boda.

Sus hermanas
la miran
desde lejos
(estando tan
cerca)
y sobre su frente
un rubí de
plástico le
refleja el
futuro demasiado
cerrado.

Nasrin es
una noviaprincesa
que hoy
no sonríe.

Casar a una
niña de doce
años,
debería pagarse
con la
patria potestad.



En Pakistán, comprar una mujer cuesta lo mismo
que la multa que el estado te impone por hacerlo: 120 euros.

Foto de Samuel Rodríguez http://www.srodriguezphoto.com/ que ha iluminado mi poesía con sus ojos detrás de la cámara.



yolandaquetieneunahijaconesosdulcesaños

jueves, 29 de julio de 2010

amantelimpio

Para mí, este poema es muy triste.
La tristeza (que tontería) puede venir de cualquier lado de la vida...


Yo he visto
a un amante
limpiar su coche.

He visto
como limpiaba
(con su lengua)
los restos
de chocolate
del asiento
donde ella,
antes de despedirse,
se comía un
helado.

Yo,
sin poder
despegarme de la
ventana
donde miraba
como una obsesa,
he oído como
le decía:
“no te olvides
la barra de
labios”.

Yo he visto
a ese
amante
empapar el
techo con
colonia
de bebé
para limpiar
su culpa.

Y, una vez,
aprobada
la mentira,
se ha subido
en su coche
color plata,
sabiendo
-amargamente-
que la vida
con su mujer
lo manchará de
mierda
cada
día.


yolandaqueobserva

lunes, 12 de julio de 2010

niñossaharauisenmisdedos

El sábado, en el Prat, leímos mi hadita Marta y yo, a medias, uno de los poemas que he escrito para la antología Sonrisas del Sáhara, que ha coordinado mi adorable amigahermana Noemí Trujillo y que encierra poemas hermosísimos de varios autores.

Os dejo el momento de la lectura y el poema (la foto la hizo lorenzo Silva, que tiene un don para la fotografía y una cámara que envidio). Mi hadita con la camiseta del barca que pone detrás: messi con Marta y que se la regaló esa mañana Eduard Estivill en el museo del Barca y que se la puso como su mejor gala para leer.

Es un poema para que los niños lo entiendan y ha sido muy fácil para mí porque es lo que cualquier día del año, en este palaciodepapel, tenemos la suerte de vivir con los niños del centro de acogida de mi ciudad.


Levantarme y besarlo,
hacerle el desayuno
con mis ojos
y enseñarle
que el amor
no tiene DNI.

Merendar bollitos
con miel
y recuerdos de
su madre,
de su abuela
que lo espera y
de su hermano que
este año no ha
podido volver.
Besarlo de nuevo y
mancharlo
(con la emoción)
de carmín.

Preparar juntos
un bizcocho
mientras su
sonrisa me
amasa la
vida.
Encender
después el
horno y
el corazón.

Sentarnos todos
a cenar y
aprender a
rezar según
el Islam.
Compartir el pan
y no olvidarme
de sus medicinas
(que lo harán
crecer de vuelta
a su nopaís).

Volver a
besarlo
antes de dormir y
sentir,
sin duda,
en esta escuela
de vida,
que este niño
saharaui
me enseña
a mí.


yolandaemocionada

sábado, 10 de julio de 2010

guardandocosas

Bueno, siempre cambio mi blog los lunes y los jueves pero ahora estoy de promo y un poco desubicada así que llego siempre tarde...je,je
Este es un poemaprotesta, es el resultado de muchas cosas de este viaje, donde una (esta que teclea como loca) no deja de observar.


Salgo de la ducha empapada.

Este apartamento que he alquilado en un oscuro lugar de mi cerebro, se me queda pequeño.

Mis ojos atrapan con un grito la toalla.

Sin querer,

he mojado

el suelo.

Me escurro...


Voy a parar directamente, con mis pechos, a la cocina. El golpe es sincero; he agujereado las baldosas.

Que curioso,

no me he hecho daño.


A borbotones, comienzan a salir de mi cuerpo toda clase de utensilios inútiles que tenía instalados dentro de mí: unas tijeras de podar (recuerdo que llevaba meses buscándolas), una sonrisa torcida, un mechón de tu pelo (mi adorable sansón), la primera muñeca que me regalaste y un diente roto que no quise tirar.


Intento levantarme

pero no puedo.

No soy la misma;

peso, seguro, tres libras menos.


Siempre te han gustado las mujeres delgadas y yo, nunca podía dar tu talla. Esa frase literal que tantas veces te dije, explicando la grasa de mis sueños, pero que tú nunca supiste entender,

ahora,

antes de que vuelvas a casa y me veas repartida entre las baldosas grises de la cocina,

(pero delgada)

la enterás:

Mi amor,

siempre

me guardo

demasiadas

cosas dentro.

yolandaqueadoraunoskilitosdemásenlaspersonas

lunes, 5 de julio de 2010

siemprelepusenombrealascosas

Siempre
le puse nombre
a las cosas.
Al coche,
al ordenador,
a los insectos,
a mi máquina de coser…

Nombrando las cosas,
las invitamos a vivir.

Ahora los anoto
(los nombres)
y los guardo
en un apartado
que se llama:
untrocitodemí.

Dentro hay muchos.
Hay por ejemplo uno
que me encanta:
Corazónsuburbio.
Así, todo juntito,
para que las palabras
se restrieguen unas
con otras.
Se mezclen, se amen,
se toquen los sexos
sin vocales;
se empalmen,
se vuelvan
grandes…

Pero al final
siempre me falta uno:
el tuyo.
Aún no me
he atrevido
a nombrarte.



yolandaysuscosas

lunes, 21 de junio de 2010

arrastrarseporplacer

Esta mañana
he ido a
su cama.
Él dormía
boca abajo.

He atravesado
las sábanas y
su perímetro
más dulce
—área delicada
de triángulos
y vello—

Y he soldado mi
ombligo a su
lomo,
moviéndome
como una serpiente
(muy venenosa).

Con mi
cascabel,
he taladrado
su oído y,
con una operación
matemática de
mi lengua,
he probado
su sangre.

Creo que,
sin querer,
le he
mordido
las venas,
porque él
—siempre él—
ha gritado.

O quizás soy
demasiado venenosa
y…
lo he matado.





yolandaquerepta

viernes, 18 de junio de 2010

amigasquesereencuentran

Este poema
tiene que ser cursi,
por cojones…

Será cursi
porque dentro
hay encerrada
melancolía,
recuerdos rosas y
envidia de telenovela.

Un montón de amigas
que se vuelven a ver
después de veinte años.
Corazones abiertos
sangrando verdades y
(después de muchas copas)
mentiras…

Hace sol en la plaza;
demasiado calor
para este pueblo de sierra;
demasiada gente para
tanta nostalgia.
A la una y media de la tarde
vamos llegando todas.

Nos examinamos excitadas
por el encuentro.
Lobas curiosas que,
mientras beben cerveza,
buscan reliquias
de adolescencia
(sobre todo
en las arrugas
y en el culo).

En la izquierda
de mi recuerdo,
dos de ellas
lloran abrazadas.
Innecesario tiempo
de olvido
muriéndose en sus venas
(la rubia,
soy yo).

Todos en la plaza
nos miran.
Trece mujeres
rebuscándose en las niñas
calientes y frías
de hace veinte años.

En la comida cantamos
las canciones de antaño
(sigo con la cursilería).
No recordaba
el chiste del plátano…

Y luego las copas,
que mezclan el alcohol
con nuestra saliva,
que asfixian de risa
nuestras promesas
(a la más alta
nunca le caí bien).

Antes de irme,
y ya gastadas las lágrimas,
volví a abrazar
a mi favorita;
sabiendo que haría
este poema tan cursi,
y que al terminarlo
tenía que estar vivo,
por mis muertos.



yolandaquesiguerecordando

lunes, 14 de junio de 2010

unrecuerdoreciénhervido

Mi madre y sus hermanas
preñando la casa de hijos.
Amamantando de alegría nuestros miedos…

Siempre íbamos a esa casa en invierno. También cuando la primavera reventaba mis mañanas. Veo el caballo libre y los tendederos de ropa blanca; aquél olor de algodón virgen que cruzaba nuestro campo.
En aquella casa leí cien años de soledad.
14 años escondidos en el huerto. Con el corazón abierto en cada página.
Si te pillan te la cargas, decía mi prima; pero yo no podía dejar de leer.
Y me la cargaba...

A veces, salía al tendedero a soñar entre la ropa dormida. Blanca luz que rajaba el aire. Pensaba en esa escena en que la que la mujer se eleva entre las sábanas. Y esperaba…
Le robé el libro a mi primo. Aquel chico mayor que vivía en Europa y que tenía una habitación para él solo. Entraba arrastrándome entre las camas.
Ratita
de rodillas
arañadas.

Y mis tías me castigaban.
Mi madre callaba; ella me intuía. A veces preocupada, suspiraba: la niña escribe cosas raras. ¡Pues que no lea tanto!, gritaban mis tías de pechos rebosantes. Que lo que lee no es para su edad.
Y yo abría los ojos, cada día más.
Y cerraba la boca.
Y me escondía a leer y a escribir
(cosas raras…).


yolandaquerecuerda

lunes, 7 de junio de 2010

lallamabandesván

Yo, aquí, como siempre, con
jodidas historias reales...



La llamaban desván
los chicos de la escuela.

Tenía unos ojos
infinitos
con un gran salón
negro en el centro.
Amueblaba su mirada
una lámpara encendida
de besos
y pestañas.

En el lóbulo,
tierno,
le prendían
(como llamas)
unos aretes de oro.

La llamaban desván
incluso,
cuando la dejé
preñada.

Paseaba por el recreo
aquel vientre
hinchado de caricias,
con esa vida fresca
que le brotaba
(como chocolate
caliente)
entre las caderas.

La llamaban desván
los chicos de la escuela,
porque todos los hombres
querían subirse a ella.



yolandaquecuenta

jueves, 3 de junio de 2010

feriadellibrodemadrid. loqueviví


La cocacola en el césped, con mi indispensable amiga María, mientras el altavoz dice que estoy firmando en la caseta.

El abrazo de Antonio Huerga con sus ojos. Antonio y su cariño en una tarde de sábado que parece un viernes después de terminar el instituto.

La señora que se emocionó al abrir el libro y leer un poema.

El señor que sólo leyó la biografía.

Los rotuladores que me regaló mi amiga Espe para firmar.

Las pegatinas que compré de corazones, letras y ositos y que seleccionaba para cada visitante que se llevaba el libro.

La sonrisa de Charo Fierro.

Ignacio que no vino y me escribió para avisarme, Ignacio en la sombra lleno de luz.

Fernando y Rocío que vinieron a conocerme y a llevarse un trozo de mi sonrisa y un libro.

Fernando y Rocío que volvieron a por otro libro y me regalaron un trozo de futuro.

Charo de nuevo, viviendo en mis poemas y pulverizándolos como un perfume de rosas.

Ramón siempre a mi lado.

Santiago apoyado en su sonrisa y en su mirada, Santiago conmigo.

Evamadre que trajo a la Evapoeta y al revés. Eva Márquez a la que adoro.

Roberto que vino en compañía de un ángel, Roberto que habita cerca y cerca y muy cerca de mí.

Voltios que me superó. Que me trajo un regalo y que con su chica, el regalo se duplicó.

Mónica que fue la primera en tener mi libro firmado, Mónica que se come el mundo con su sonrisa.

Noe (minoe), que vino con su granmadre para regalarle mi libro.

La granmadre de Noe, que me dejó un trocito de su corazón en la mesa.

Sote, que rompió veinte años de ausencia con su abrazo y su boca de carmín.

Pablo, que envió el primer mensa después de la feria, Pablo que me abrazó con la tarde.

Los espontáneos que compraron el libro sin conocerme.

la chica de radio Almería, que me entrevistó y me pidió que leyera un poema. La chica de Radio Almería, que era una sirena de azúcar.

El espontáneo de mi tierra que se acercó y nos recitó un poema (que no era mío, je,je).

Los libros que firmé que superaron mis expectativas...



yolandaquedisfrutó




lunes, 31 de mayo de 2010

atí

A ti,
que me levantas
la falda
del olvido
aunque esta
primavera caprichosa
aún traiga
cenizas de frío.

A ti,
que me muerdes
en los pechos
del recuerdo
aunque a veces
este húmeda de hastío.

A ti,
que me llenas
las sábanas
de sudor y
de nostalgia,
de saliva y
y de gritos,
aunque a veces
las lave
con olvido.

A ti,
que me abrazas
con tu lengua y
me desordenas la pasión.
Y a ti,
que tu savia
me enriquece
y,
(que complicado final
tan sencillo)
que tu sonrisa
me enloquece.



yolandacontigo

jueves, 27 de mayo de 2010

mifuego

Este poema lo he hecho para una exposición de la casa Pintada (mislocos) que haremos en junio. La temática es el fuego. Estará ilustrado por fotografías de mi colega DAvid (de liviprod).


Mi fuego sirve
para engendrar
agujeros de luz
en mis entrañas
(si te vas lejos de
mi pelo,
todo se vuelve
tan oscuro…).

Y sirve también
(mi fuego)
para espantar
los fantasmas
que pueblan
mis huesos
(cuando no
duermes conmigo,
hay tantos…).

Mi fuego sirve
para incendiar
mis pezones
de futuro
(ambos sustantivos
viven dentro
de tus manos).

Pero mi fuego,
para lo que no
sirve,
por mucho
que esperes
leerlo en
estos versos
es para
hacer lo
mismo que
un mechero.

Para eso están
otros escritores
y otros
poemas.



yolandaquequema

viernes, 21 de mayo de 2010

bailedeldeseo

Descubro
mis huesos encharcados
de besos
que no dejan
de brotar.

Se abren
camino
(los besos)
agrietando mi pequeño
ombligo.
La sangre,
perturbada,
baila entre
mis venas.

Me revuelco,
–alborotada niñaloba–
entre tus piernas.
Y te llamo,
lamiendo con calor
tus pechos velados.

Duermes,
y al abrir los ojos,
atrapas mi boca excitada
que canta
el antiguo
soneto del deseo.

¡Hermoso momento
en el que
cierras los ojos!

Y reímos
los juegos del pecado
que impregnan
las sábanas del cielo;
sabiendo ambos
(de sobra )
que estamos más cerca
del infierno.




yolandaquesonríe

lunes, 17 de mayo de 2010

acorreazos

A correazos,
a empujones y
a golpes
de voz.

A palos de
insultos,
a bofetadas
de adulto inmundo y
arañazos
de dolor.

Así obligan
los padres
(más que padres,
hijos de puta)
a que su hija
de quince años
abandone a su
novio.

Ella,
—por fin
sola—,
mira su
cuerpo roto y,
mientras cierra
la dulce boca
de carmín,
abre sus
venas
(y su fin).

Buenos días
de asquerosa verdad.
Esta historia
la acabo
de leer
en la prensa.


yolandaquenopuedeleer

lunes, 10 de mayo de 2010

lacebolladelanana

Este fin de semana he vivido abrazada a Miguel Hernández, por esto mi entrada de hoy vuelve a ser un poema que hice inspirada en él y que es un grito a que nuestros hijos y los hijos de los que nos rodean, no dejen nunca de saber lo que ocurrió, ocurre y ojalá que no ocurrirá, a los hijos de otros hombres y mujeres.
Tuve el honor de clausurar el congreso con una lectura poética al lado de admirados poetas como Félix Grande o Antonio Martínez.

Este poema es un recuerdo que me ha acompañado durante muchos años. Cada vez que iba a casa de mi cuñada y ella escuchaba en la radio la nana de la cebolla, el mundo se paraba y no se oía nada, sólo veía a ella que sonreía y lloraba recordando tristezas. Desde entonces, siempre que yo la recito o la oigo, me emociono pensando en ella.


A María, mi cuñada, que me enseñó a llorar
con la cebolla de la nana.


Mi hija se
aferra a mis
pezones y
de ellos extrae,
además de vida,
un torrente de
besos y
de leche
(tu hijo
probablemente
extraería
lágrimas y sangre).

Mi hija sonríe
y eructa
mi alegría,
que se le
filtra por los
huesos
(tu hijo
seguro que
tendría problemas
de crecimiento).

Y mi hija,
que hoy tiene
flores en las
hormonas y
su piel se
ríe a carcajadas,
tiene que saber
-y esto es muy importante–
que tu
hijo se alimentó
de hambre y
que a ti
(su padre),
muriéndote entre
piojos y
flemas por
gritar: ¡igualdad!
sólo
te dejaron
cantarle una
nana.


yolandaquecanta

jueves, 6 de mayo de 2010

miguelhernándezenlinares (que lo he visto)

Probablemente, el congreso de Miguel Hernández que se celebra en Linares, sea de los más auténticos y sinceros que se celebren. Así nos lo ha contagiado su organizador Andrés Soler y así lo vemos los que participamos en él.
Yo leeré poesía y he construído con mis yemas dos poemas inspirados en la obra de Miguel y hoy os dejo uno de ellos.
(Por supuesto con la verguenza de no ser ni la sombra de lo que escribe el que me inspira)
Este poema está basado en las cartas que se escribía Miguel y Josefina. Y yo, después de leer lo que él sentía, he querido ponerle voz a ella.


Tus cartas son un vino
que me trastorna y son
el único alimento
para mi corazón.

MIGUEL HERNÁNDEZ


Guardo entre
mis venas
cada una de las
cartas que
me has escrito
en los últimos
años.

Y cada día,
como una niña
que lleva un secreto,
salgo a la calle
con una
de ellas
escondida entre
mis pechos.

Tus cartas
me abrasan,
me enloquecen y
me matan;
me emborrachan
la piel
de tinta y
de sudor;
de limón dulce y
de escarcha…

Al volver a casa
me arranco
la carta
sudorosa,
y la vuelvo
a guardar en la
caja de lata
donde viven
las otras.

Tus cartas,
son mi piel
y mi cielo y
si me muero
antes que tú,
mi amor,
escríbemelas en
la tierra que
me levantaré
de mis huesos
para leerlas.

yolandaorgullosadeparticipar

lunes, 3 de mayo de 2010

rincóndelloco

Estoy de cambio de exposición con mis locos (véase mi web la sección con este nombre) y hoy he de embalar el contenedor desde el cual los visitantes extraen mis poemas.
Y me he encontrao con este poema que pertenece a una exposición anterior y que me gustó hacer. Se llamaba elrincóndelloco y la formaba una silla que encontré en un contenedor y la reformé.
Entonces allí
nació un personaje
que sufría y
escribió esto:



Encontré esta vieja
silla en un
contenedor.
La pinté con mis
besos
y la lijé con la
lengua de tu
ardor.

Y la tapicé
con tu saliva.
–Por eso brilla tanto,
porque tus labios
son pura vida. —

Pero te fuiste
aquella mañana de
diciembre,
robándome la
sangre de
los ojos,
dejándome delirante de
amor…

Desde ese día,
mi agrietado espíritu
vive aquí;
en esta silla
clavada
en el rincón del
loco.

Gracias,
desgraciado,
a ti.



yolandaquesevaalaexposición

jueves, 29 de abril de 2010

cuandopaseocontigoporlacalle

Este poema tiene mucho tiempo pero es el favorito de mi profe Ramón Alcaráz (el héroe, como le digo yo) y me apetecía colgarlo. Este poema me trae muy buenos recuerdos de un principio que hoy, con dos poemarios nuevos publicados entre abril y mayo, me hacen recordar que el trabajo y la constancia, son mis mayores aliados (y las enseñanzas de Ramón)



Cuando paseo contigo
por la calle
y tú me coges
de la vida por
la mano,
yo sonrío
atolondrada
como niña
de colegio
en su recreo.

Cuando me llevas
a un hermoso
restaurante,
y yo siento
mi silla
en tu cara,
no te dejo
que mires
a otro sitio;
sólo mi cara
de adolescente
enamorada

Cuando me regalas
la tarde y
bajas el sol
hasta mis nalgas
(antes de que el fuego
queme mis rodillas),
yo duermo
la siesta
de adulto
entre tus ojos.

Después,
cuando la noche aprieta
mi ombligo y
tú me compras
un regalo;
yo me tumbo
en la esquina
de tu boca
para morir
de vieja
entre
tus
besos.



yolandanostálgica

lunes, 19 de abril de 2010

poesíaparagritar. laniñaquenoqueríasermujer

Dublín, recién llegada a nuestra habitación.

Abro la ventana y, tiernamente, me acaricia la luna. Me descalzo y me apoyo en el marco de la puerta modernista que tanto me gusta. Estás a punto de llegar. Me muero por abrazarte…
Enciendo la radio y sintonizo España, las noticias. Y oímos, la noche y yo, la voz de dos hermanas niñas que acaban de llegar a Dublín.
La luna se horroriza, se contrae a sí misma en una mueca de dolor. Se vuelve tan estrecha que sólo deja emanar de ella una fina telaraña de terror.

Grita a sus hijas violadas.
Desterradas para siempre de la niñez…

………………………….

Ella era muy joven,
demasiado para empezar
a gritar,
llorar,
odiar…

La camiseta fue
lo primero
que le arrancó.
Después,
las braguitas
de algodón
—desvirgando sus lágrimas
hasta romper
de dolor
su piel—.

Saqueada,
se lo contó
a su madre,
que con miedo
lo ocultó.

La mierda
se quita con perdón.
Y ella,
la madre monstruo,
lo perdonó.

Durante cinco años,
él,
arrasó su cuerpecito
de hija,
de miel…

Al cumplir los
quince,
ella suplicó ser
deforme
para que
no la tocara.

Un día
su pequeña hermana
comenzó a gritar,
a llorar,
a odiar…

Demasiado joven
—pensó la
niña sin niñez—.

Y se la llevó
a otro país.
Desde allí
los denunció.

40 años le han caído
al padre monstruo.


yolandaquegrita

Este poema es del nuevo libro que presento el miércoles: ¡¡Corre!!, Edith Napoleón con Noemí Trujillo. Si quieres puedes llorar, pero luego, haz algo, por favor...

lunes, 12 de abril de 2010

cocinándote

Hoy hago albóndigas con una receta muy antigua, así como de abuela...
Por eso os dejo este poema, porque es la hora.



Pimientos y cebolla,
besos y laurel,
(te arranco la camisa)
mojama de tu tierra y
asuntos del querer.

Arroz con bogavante,
(tus dedos en mi
lengua)
chorizo de mi
pueblo y
torrijas con
miel.

Potaje de espinacas,
lentejas de
la sierra,
(ya estás dentro de
mis
vértebras)
atún encebollado y
queso de
Jerez.

El vino
(me has dejado
seca)
te lo bebes en
mi boca.
Un gran reserva
de mi
piel.



yolandacocinera

jueves, 8 de abril de 2010

desdeestambulconamor

Este poema de hoy, desde la habitación con vistas a la vida en un hotel de Estambul, va dedicado a Yolanda, mi tocaya, porque alguien me pidió un poema para ella que aún no he enviado pero mientras, le dejo este para que la abrigue.


Todas sus palabras
pintadas con sensuales
letras en mis costillas
devorando mi
creciente pudor,
se borraron.

Toda la presión
apiñada en el centro
de mis ojos,
cabalgando por mis
venas sin permiso,
—y sin razón—
se partió.

Y sentí las astillas
pinchar mi
corazón.

Y oí prender
(tan cerca)
el fuego
del adiós.

Una pequeña
llama dentro
de una flor.
Pero,
que en mí,
hizo el efecto
de un olvido
demoledor.


yolandaenamoradadeyaquí

jueves, 1 de abril de 2010

labicicleta

La bicicleta
era roja y no
tenía frenos.

Una BH
con muchos
desconchones
en su cuerpo
(como los de una
pared mordida).

La bicicleta
era de tamaño
mediano y la
compartíamos
cinco
hermanos
(desde los 4 a
los 12 años).
Era cuestión de
adaptarse:
o ibas sentado
o de pie.

Cuando teníamos
que frenar
metíamos el
pie en la
rueda delantera
(creo que las suelas
de los zapatos
Gorila, las hacían
pensando en
nosotros).

Hoy,
en este pueblo
de playa,
mientras volvía
del mercado
y en una bici
último modelo,
he recordado
la BH roja y
sin frenos.
Y, sonriendo,
he metido el
pie en la rueda.

Deberíamos aprender
de nuevo
a ser niños,

le he dicho al
señor que me
ha ayudado.
Así no nos
caeríamos.





yolandayje,je





lunes, 29 de marzo de 2010

poesíaparagritar. maltratoanimalygalia

Hoy no voy a ser tierna.
Lo aviso.
Ni voy a tener paciencia ni misericordia.
Es más, hoy no soy capaz ni de perdonar.

Por esto voy directa a tu cerebro, a contarte una historia real que me ha abierto el corazón, dejándolo sin aliento.

Voy a empezar este poema con un dato:

Si tu hijo o el hijo de la vecina, abusa de un animal, puede ser el síntoma de sufrir él mismo un abuso y puede, además, estar preparándose para maltratar a las personas.
¡Páralo ya!


A Jose,
que es un héroe sin capa.

Galia nació
dulce,
tanto que su
piel se llenó
de manchas
de chocolate
fundido.

Galia nació
con hambre,
lamiendo con
ansia
el aire y
la teta de
su madre.

De pura raza,
y compartiendo
el cordón umbilical
con ocho
cachorros,
Galia terminó
en un contenedor
de basura
con un ojo
arrancado
(que pena que
el que se lo hizo
no se cortara
después las venas…).

El motivo
ya no nos importa,
no le devolverá
a Galia
su ojo.

Una vecina
la recogió
y le cosió
la cuenca
con
(además de
hilo de olvido)
mucho amor.

Lo mejor de la
historia es
el final feliz
que hace que
algunas personas
cambien el mundo:
Galia ha sido
la hermosa declaración
de amor
que un chico al
que he conocido
le ha regalado
a su novia.

Y os juro,
por todo lo que
queráis,
que Galia ahora
sonríe.
Que yo la he
visto con los dos
ojos que no me
arrancaron al
nacer.



yolandaquegrita


(PARA OÍR EL POEMA EN EL PROGRAMA DE RADIO, HAZLO AQUÍ:)

Y esta es gaia, que su dueño ha tenido la gracia de colgar esta foto y titularla: ¡un guiño!

jueves, 25 de marzo de 2010

misemanasanta

Cuando era pequeña
me volvía
grande
el Viernes
Santo.

Me plantaba
un capirote
en la cabeza
(llena de tierra,
pájaros,
y flores),
y sobre este cuerpo
aún muy
tierno y que
empujaba mis
costillas,
una túnica blanca
de algodón.

Cuando era pequeña
salía en las procesiones
de aquel pueblo
frío y caliente
de la sierra.

Todos los niños
en fila,
nerviosos de parirnos
ese día
tan mayores.
Sin cansarnos,
sin movernos,
sin hablar.

Cuando era
pequeña,
los niños que venían
a ver las procesiones
reconocían a las chicas
por los zapatos.
y si eras niña,
te tocaban el culo…

Y yo le pedía
a mi primo
cada año
el capirote morado
y los zapatos
negros y gastados
del colegio.

Quizás
la Semana Santa
tenga la culpa
de que no use
zapatos
de tacón
y de que no me deje
tocar,
ni las narices,
ni el
culo.



yolandaquerecuerda

jueves, 18 de marzo de 2010

ostalindalaniñagitana

Este poema saldrá en el libro nuevo que se publica en abril de poesía para luchar contra la violencia a la mujer y que he escrito con Noemí Trujillo.
Es una historia real, una lacra para nuestra sociedad...


A mi amiga Isabel, que lucha cada día
con sus manos y sus entrañas.


Ostalinda tiene
ocho años y
saca notables
en la escuela.
—Teoremas
hinchados de
ilusión.—

Vuelve a casa
corriendo
cada día
y entra a borbotones
en la estancia
(así, como acunando
con sus rizos
el aire de la
atmósfera).

Después de comer,
ayuda a
sus hermanos
a descargar la
furgoneta
del mercado
—que cada día
va peor—.


Ostalinda tiene el
pelo negro
y los ojos
ensortijados.
Y asoma entre
su piel
—de golosinas
y café con leche—
un brillo de
jardín de infancia.
(Las niñas gitanas
también quieren
ser princesas.)

Y cada noche
—a escondidas—
enciende sus
ojos
para abrir un libro
de viajes
(sueña con ser
azafata.)

Si su padre
la descubre
le gritará colérico:
Las gitanas
no estudian…

Al cumplir
los dieciséis
la obligarán
a dejar la escuela.
—Teoremas
hinchados de lágrimas.—

Ojalá mi amiga
Isabel (esa gitana
moderna)
pudiera
cincelarle a su
padre en las
venas
—a fuego hirviendo
pero no lento—
que se puede
hacer
sin dejar
de
ser.


yolandaquegritafuerte

lunes, 15 de marzo de 2010

aire,aire,aire...

Este poema lo he hecho para la exposición de arte de la casa pintada. Lo he dejao en una silla (impreso en papel rosa) y con un globo. La gente se lo llevaba (se agotaron) y alguno inflaba el globo y lo colgaba en un árbol seco que había cubierto de encaje.

La dedicatoria del poema la he puesto después, porque hay veces que los versos se adelantan a las historias y regalarlas, es un milagro para mí...


Para Chari,
que construye palacios de amor
con ladrillos nuevos.



Hoy,
mientras dormías,
he abierto
tu cuerpo.

Me he metido
dentro y,
subida
en una cáscara
de miel,
he recorrido
tus venas
(hacía demasiado
aire en tu
corazón y
me he tenido
que recoger
el pelo).

Después he cerrado
las ventanas de tus
gritos y
he abierto,
con mi lengua,
la puerta de
tus besos.

Estoy agotada.
He trabajado
mucho esta
noche
dentro de ti…

Ojalá cuando
te despiertes
vuelvas de
tu abandono y
quieras ser tú
—entonces—
el que quiera
estar
dentro de
mí.


yolandallenadeglobos

jueves, 4 de marzo de 2010

afilarmisuñas

Cojo mis ojos
con los dedos
y me los cambio
de sitio
(últimamente veo
demasiado
alto
y el otro
día
casi piso
un recuerdo
que estaba
dormido)

Después,
me aliso el
pelo
(estos rizos indomables
no dejan
que pase la
luz a mi
cerebro y
lo necesito
fresco
—en carne viva,
diría mi
madre—).

Y multiplico mis
dedos hasta
llegar a
cien
(tu número
favorito,
nunca supe
por qué).

Lo último,
y lo más importante,
será afilarme
las
uñas
—ahora cien—
y
los
dientes.

Es lo único
que me falta
para,
cuando
me vuelvas
a engañar,
matarte.


yolandafuerte

lunes, 1 de marzo de 2010

bajarlasescalerasdetusentrañas

A veces, bajamos dentro de nosotros. Tanto, que no encontramos la salida (tan simple, que no la vemos). Entonces necesitamos una mano llena de locura que nos agarre de los intestinos y nos saque al exterior.
Por eso este poema. Por las bajadas y por el maravilloso subidón.



Esta mañana,
me he despertado
enterrada dentro
de mí.

No podía
salir de
mi asombro,
ni de mi piel,
ni de mis
entrañas…

Estaba atrapada en una Yolandalacrada.

He gritado
fuerte,
muy fuerte;
pero todos
dormían
profundamente y
mi voz era
el anticipo de
una lágrima
seca;
el fósil de
una nota
desafinada.

Mientras
pensaba,
me volvía
cada vez más
pequeña y más
feto.

De pronto,
cuando la placenta
del olvido
se iba
tragando todos
mis órganos
(el pelo me aferraba
a la cordura)
has aparecido tú,
con tu mano
de cachorro
sin miedo
atravesando mi
esternón.

Llegando al más profundo
rincón de mis vértebras y
de mi amor.
Y,
con la suavidad
de una hoja de
almendro,
has plantado
en mi
cerebro,
una flor.

Ahora vuelvo
a nacer
dentro de mí
y llevo en mis
entrañas,
tu jardín.


yolandaarribita

jueves, 25 de febrero de 2010

estoyharta

Estoy harta de
tus mensajes
sin palabras.

De tus abrazos
lejanos y
de tus besos
tan cerca
de mi boca
—que drenan mi saliva
sin compasión—.

Estoy cansada de
que maltrates
mi deseo,
como si fuera
una perra
abandonada
—sin dueño,
sin rumbo,
sin pelo—.

Pero lo que más
me lacera
(me arde, me jode, me
asfixia, me aplasta)
es que vengas
a llorar a mi
pecho porque
ella te ha
dejado.

Lloras como
un niño castigado
en la hora del
recreo.

Además,
a mí también
me echaron del
patio del
colegio.




yolandaconrabieta

lunes, 22 de febrero de 2010

rebozadodepestañas

“Rebozado de pestañas”,
así se llama la receta
que voy a preparar
esta noche
para cenar.

Te arrancaré
una a una las
orillas de tus
ojos
(prometo no hacerte daño,
mi amor)
y en su lugar
colocaré el tallo
de una rosa
roja
(sin espinas).

Las iré
metiendo en mi
boca
(las pestañas)
hasta condimentarlas con
mi saliva.

Y las escupiré
(procurando no
salpicar)
en el plato
de la harina
—no les pondré
huevos,
últimamente
sobran en esta
casa—.

Y así,
con tallos en los
ojos,
ya no podrás
abrirlos y
dejarás de mirar
con deseo
a todas las mujeres
que vienen
a comprar a
la mercería.

Quizás
vuelvas
a mirarme
a mí.


yolandacocinera

jueves, 18 de febrero de 2010

lisboaquelindo

Estoy en la Alfama, ese barrio que se retuerce entre asfalto y piedras de fados.
Es mi último día en Lisboa y vamos a cenar a un lugar elegido para nosotros, para oír uno de los cantes más conjurados del mundo.

Entramos en un
sótano pequeño.
Dentro,
un universo…
(no sé como puede caber tanto en tan poco)

Recuerdo por ejemplo a un señor de pelo blanco que se ahoga en sus propias manos, que se aprieta los ojos con la letra triste de los fados.
Canta para mí y para los treinta que lo escuchamos privados de conocimiento y de luz.

Silencio,
se ama…

Observo la vena de su cuello, como se crece en un río de sangre que ilumina su voz.
Lo recuerdo,
tan hermoso y
tan nítido…

Veo también a María, la joven y dulce editora que se mueve como una gacela por mitad de la ciudad.
Que conduce una
sonrisa
atravesando ríos y
calles.
La veo apoyada en la pared blanca mientras el silencio nos abraza. Su pelo negro (el de María), reclinado en un mantón de lana también negra. Que cálida imagen almaceno en mi cerebro…

Y también
escondo en mis
recuerdos a
una señora
con camiseta
(muy ajustada)
de leopardo encendido.

Gorda y bella por igual;
con el sudor galopando sus pezones
escondidos bajo una tela
bordada en brillantina.
Grasa sublime
de fado desgarrado.

Rotos y desmenuzados
de tanto cantar,
los labios…

En esta noche y
en este lugar,
no hay luz y
el guitarrista se apoya en el aire.

Os juro que no lo he soñado...



yolandaquerecuerdalisboa

lunes, 15 de febrero de 2010

declaracióndelarenta, queseacerca

Estamos en Marzo
y he de hacer
la declaración
de la renta.

Comienzo con mi activo
que se convierte
en presente
(para volver a tu lado
no encuentro el coeficiente).

He encontrado
la factura
del restaurante
donde tú
te declaraste
proveedor vacío,
sin deseo de
consumirme nunca
más.

A estas alturas
estoy en quiebra
y me deben más
que gasto.
Me debes besos,
y muchos abrazos
-que los últimos son
del trimestre pasado
y algunos sin declarar-.

He abierto la carpeta
de la renta
y he hecho mi
declaración
de amor.


yolandacontable

jueves, 11 de febrero de 2010

POESÍAPARAGRITAR doshombresyunsombrero

Hoy os quiero dejar un poema muy especial, es una historia que seguro que muchos conocemos y que viví un día de invierno en la playa. Abajo encontráis el reproductor para oírlo, es del espacio semanal de la ser Radio Linares.
Porque ¿alguien no conoce a una persona que se haya quedado sola y que su edad le haga pensar que ya no merece la pena vivir?
Hoy os queremos invitar, desde este poema a que, si tenéis cerca a alguien así, que paréis un poco el tiempo y le dediquéis una sonrisa o, tampoco nos cuesta tanto, le preguntéis si necesita alguna ayuda…

Para Paco, que esa mañana paseaba con sus recuerdos




Estoy sentada en
un banco del puerto,
y traduzco,
melancólica,
los versos callados
de las
olas.
(Me empapan
sus palabras sin voz.)

Dos hombres se cruzan
frente a mis ojos.
Caminan ambos
bajo el sol.
Absortos en sus pasos
llagados de vida.

Se saludan,
se abrazan…

¿Por qué no llevas
sombrero?,

pregunta el más alto,
rozando suavemente
aquella calva
llena de noches
y de lunas.

Lo olvidé,
lo perdí.
Pierdo hasta
las frases antes
de hablar…

Le diré a mi mujer
que te traiga uno
del pueblo.
Le susurra enternecido
su amigo.

Se despiden
suavemente
y alimento mi pena.
Observo como
uno de ellos
se ha roto
en fragmentos.
Más viejo,
más solo,
más perdido.

El que no tiene
sombrero,
el que pierde las frases
antes de hablar,
no tiene mujer.
También la perdió.


yolandaconestehombre








jueves, 4 de febrero de 2010

POESÍAPARAGRITAR2. personas con discapacidad

Hoy os quiero contar una historia de amor. Porque poesía para gritar tiene mucho amor en las venas…
Y quiero dedicársela a todos los habitantes de esta ciudad que, mientras que nosotros sólo nos fijamos en su discapacidad, ellos luchan por enseñarnos que son mucho más hábiles e inteligentes que nosotros en muchas otras parcelas.
Y que, mientras ellos luchan por un derecho, nosotros los miramos como si fueran inferiores.
Y ojalá, no nos olvidemos nunca que todos, absolutamente todos, tenemos alguna discapacidad…

(Pincha abajo en el enlace si quieres oírla.)



Para Jose Luís, que me enseñó, además de su corazón, a abolir la palabra minusvalía…


El día tres de abril era miércoles
y el viento traía recuerdos de fruta.
Carlos levantó la voz:
¡para el autobús
que me meo!

Y paré.
Eran las nueve y media de la mañana
y mi primer día de ruta.

El chico no bajó solo.
De la mano llevaba a una joven rubia
de pelo enfadado y sortijas en los pies.
No pude decir nada
cuando los vi agachados a los dos
en la hierba del prado
dejando correr su orín.

Todos los chavales del autobús
reían como locos;
pero yo me quedé sentado,
seducido por la escena.

El chico se subió la bragueta
y miró el hermoso paisaje.
Allí crecían margaritas de nostalgia
y jazmines tiernos de sollozos.
Ella no dejaba de mirarlo
mientras se recogía la falda blanca entre las piernas.

Te cogeré flores,
le susurró el príncipe de la mañana.

Cuando terminó,
se acercó a sus ojos rubios
y le puso una rama de olivo
en la zona preciosa de la oreja.
Alojó el ramo en el suelo,
entre los pies desnudos de sus cuerpos
y agarró a la chica de las manos.
¿Quieres casarte conmigo?...

Se hizo tarde
y algún coche pitaba cabreado.

Yo esperé
mientras todos esperaban.
Mientras las flores esperaban
tiradas en el suelo de la pregunta.
Mientras mis labios apretados esperaban…

Fue mi primer día de trabajo,
y el último,
la directora del manicomio
no escuchó mis disculpas
y me expulsó por permitir salir a los enfermos.



yolandaquegrita



lunes, 1 de febrero de 2010

CARMENYCLEOPATRA(yyo)

Siempre he tenido un imán irresistible por las personas que viven dentro de sí mismas,
aquellas que usan la piel para esconderse
cuando este mundo
les agota el cerebro
y el amor.

Así que hoy, os cuento una historia de una persona a la que quiero mucho. La hermana de mi amiga Pilar Urtiaga...

a Carmen,
que además de quererme,
me lo dice…

Ayer,

dulce hombre que me vive,

unté mi piel
con la crema que me regalaste.

Suavemente,
imitando el baile de los dedos
de Cleopatra,
reina infalible
de la sensualidad.

Busqué con todos mis sentidos
los rincones de mi cuerpo,
hallando
donde ella escondía el delirio,
el placer
y la mirada encendida
de los hombres
que la deseaban.

Y terminé el ritual
poniendo una gota
de aceite de locura
en mi ombligo
(encendiendo así
el león asustadizo
que se encierra
entre mis pechos).

Y salí a la vida
oliendo a reina de Egipto.

Y esperé
una respuesta.
Apoyada en mi boca,
esperé…

Pero nadie lo descubrió.
Ningún hombre ni mujer
fue invitado
por el mundo voluptuoso
que había untado
en mis entrañas.

Hasta que vi a Carmen,
que me agujereó
con sus ilimitados ojos
al olerme y
me atrapó de golpe
la mano,
con una violencia
arrebatada y
astuta.

Hueles a intriga
querida niña,
a mundo abierto
y abrazos escondidos.
Hueles
muy bien…

Y volvió
con un portazo
de iris
a su interior.
Ese mundo insondable
envenenado
de alucinaciones.

Siempre he sabido
que los esquizofrénicos
descubren abismos
que el resto
de los mortales
entierran.

yolandaquerecuerdaacarmen

miércoles, 27 de enero de 2010

POESÍAPARAGRITAR. Indigentes1

El poema de hoy es una historia. Siempre real. Inaugura una sección semanal que me han dejado en radio Linares(cadena ser), con Andrés Cardenete, que se llama Poesía Para gritar.
Tenéis un acceso directo a este blog para escuchar las grabaciones. Aquí el textoo y allí la voz. No obstante, al terminar el poema, tenéis un acceso directo por si lo queréis oír.

Hoy, este poema habla de esos señores que visten ropa de todos y que nunca vemos, aunque siempre los miramos… los indigentes.
Con todos mis respetos, se lo dedico a un señor que conocí que dormía en una cama de cartón.



Ojos.
no puedo resistirlo.
Si son bonitos,
los arranco…

Pero mi concepto
de la belleza (ojo, que esto es muy importante), seguro que no es igual que el tuyo.
El mío,
se muere
por los órganos que sufren.

Así que hoy,
esta mañana,
esta misma mañana,
a las diez
en punto,
le he arrancado los ojos a un indigente que dormía en la puerta de un banco.

Mírame bien,
ahora los llevo puestos,
justo ahora que
te cuento esto.

Y veo en gris.
En un puto
color
gris.

Estos ojos malditos no me dejan dormir; sus humores (el acuoso y el vítreo) me aplastan el cerebro.
Joder,
con estos iris tan llenos de lágrimas
es imposible ver bien…

Y, por la noche,
todas las imágenes guardadas dentro de ellos,
imágenes de hombre que duerme en la calle,
comienzan a proyectarse dentro de mi lomo.
Dentro de mis huesos…
Y las veo, tan cerca,
que casi las puedo chupar.

Saben mal.
A hígados y a corazón podrido.

Veo,
por ejemplo,
como unos desgraciados,
me dan una paliza.
(Me duele la sangre
mientras lo veo)
Y, cuando me despierto,
como una niña de quince,
se orina en mi
caja de cartón
¡te jodes,
me grita,
por sucio y maloliente!
Mientras, yo me repliego en mí mismo, sin saber donde ir, ni donde llamar, ni donde vaciar mis cuencas…

No lo aguanto,
me arranco estos ojos nuevos que he robado y
busco a su dueño
para devolvérselos
( que tiene que
estar de lujo
con los míos).

Pero no está.

No hay forma de encontrarlo.

Así que decido regalártelos a ti,
visitante de este blog.
Hoy,
te regalo la verdad:
la mirada de un indigente.
¿Serás capaz de soportarlo?...


yolandaquegritaygrita




lunes, 25 de enero de 2010

sivaloramos,crecemos

A veces, muchas veces,
más de cuatro veces,
no apreciamos lo que tenemos,
hasta que un día,
un jodido
día,
nos damos cuenta de que
el amor
se nos ha secado...

Ahí va ese poema, por si alguien puede recoger sus desprecios del suelo y fabricarse con ellos un collar de agradecimientos,
o,
-fíjate que fácil-
de besos.

(En este poema soy chico, que a veces me gusta cambiar de género)


Ella es hollín
pintado en las escamas
de mi piel;
carne trémula
que abandona mis
labios
—y mi cama—
para tender la lavadora.

Ella es el pecho
cuajado de miel
—y leche—
que amamanta nuestras
fieras
(tres cachorros que
fabricamos con los
dulces abrazos
de nuestras
vértebras).

Ella es la savia
que lame mi
columna,
que sostiene
(mientras termina
de escribir un
artículo)
mis voces y mis
besos.

Ella,
tan infinita y tan
imprescindible
para mi existencia.

No sé como,
dejándome sólo una nota
en el baño,
ha podido abandonarme.



yolandaqueapoyaqueelamorseriegaadiario

lunes, 18 de enero de 2010

yosecoser

Mi madre dice
que a mi hermana pequeña
(esa que huele a bollitos
de azúcar y miel)
se le incrustó una aguja en el tórax cuando era bebé...

La mujer que cosía con ella, siempre la tenía en brazos y mi hermana, que nunca lloraba, se dormía
entre sus pechos de
leche costurera.

Así que una aguja,
traicionera e invisible,
se le fue,
poco a poco,
incrustando en su piel de algodón.

Yo he probado a ver si esto es posible y me he pegado una en el nacimiento del pecho.
Y,
cada día,
he ido clavándomela
un poco…

Hoy, mientras escribo esto, la siento ya como parte indivisible de mis vértebras.
Hoy, mientras escribo esto,
decido que quiero coserme algunas cosas que tengo dentro y,
suavemente y en silencio,
pongo mi dedo
(corazón)
sobre la aguja,
simulando,
con el movimiento de coser,
lo que ella ha de hacer
dentro de mis intestinos.

Coserme, por ejemplo,
ese desprecio tuyo que me provocó una úlcera el año pasado.

Y bordarme,
(me encantan los bordados)
un corazón rosa
en el esternón
-que siempre
se me quiebra
con tus gritos-.

Y también,
si me da tiempo,
cogerle el bajo a mis pulmones,
que de tanto suspirarte
se me han quedao
dos tallas más
grandes.

Yo creo que ha sido una buena idea lo de la aguja,
aunque,
si pudiera,
—y mi corazón lo resistiera—
me cosería los ojos para no
verte
humillarme
nunca
más.


yolandacosturera

jueves, 14 de enero de 2010

burkaparalosqueloimponen

Sé que hoy no es el día de la mujer, por esto quiero colgar este poema, porque ojala celebremos que no tengamos que celebrarlo nunca.

Este poema aparecerá en el libro "Corre Edith Napoleón" que es un libro compartido con la gran poeta catalana Noemí Trujillo. Son historias reales llevadas al verso (ojala beso).
Y, como sabéis mi debilidad por la infancia, cuando leí esta historia, me creí morir...
Por esto, aunque ahora no esté, se lo quiero dedicar a ella.




Pero a esas niñas no sólo les espera la cárcel de tela. En la negación de su vida
y de su libertad que practican los hombres afganos sobre ellas, se incluye el derecho
a venderlas a otros hombres cuando apenas han cumplido catorce años…

ROSA DÍEZ


Dicen que el cianuro
no sabe
a nada.
Que su beso
letal
morderá mi
cerebro
y se beberá
—sin dulzura—
mi pequeño
corazón.

Dicen que su melodía
es igual con los niños
y con los adultos:
vómitos
(la sangre agolpada en mi
garganta)
y falta
de aire
(hace mucho tiempo
que ya no respiro).

Dicen que lloraré
después de beberlo
y que romperá mi
frágil piel
estallándome
en ampollas.

Dicen las mujeres
que llevan burka
que no pueden reír;
que toda la fuerza
se les va en respirar.

Yo no quiero
vivir
muriendo
así.


yolandaqueojalapudieraabrazaraestaniña

jueves, 7 de enero de 2010

amigasqueojalavuelvanaquererse

Yo estoy bien;
algunos kilos de más.
Tú sigues sonriendo tanto,
qué guapa estás…


Después de veinte años,
querida amiga,
no es fácil resistir.

No te quise contar
que me siento feliz,
que la sonrisa
eterna
me hace, muchos
días rotos,
revivir.

Que tuve dos hijas
que crecen conmigo
pero no para mí.
Y que sigo soñando
cada día
para no dejarme
ni un solo instante
de sentir.

Me dices
que tus hijos
(tres)
no te dejan vivir
y que ya no ves
ni la telenovela.

Que has dejado
tu trabajo de diseñadora
porque entre los
niños y la limpieza
de la casa nueva
(espectacular,
por cierto)
no tienes tiempo
ni de hacer el amor…

Sólo es un tiempo,
Yolanda,
hasta que mis hijos
crezcan.

Tu marido
sigue perfecto y
tan atractivo
como antes.
Me dice,
al oído,
que lee mucho,
y que juega dos tardes
a la semana
al paddel.

Se cuida,
lo cuidas.
Se quiere,
lo quieres.

Todos menos tú
crecen.
Lo sabes,
se nota…


yolandaquelejodeesto