jueves, 29 de abril de 2010

cuandopaseocontigoporlacalle

Este poema tiene mucho tiempo pero es el favorito de mi profe Ramón Alcaráz (el héroe, como le digo yo) y me apetecía colgarlo. Este poema me trae muy buenos recuerdos de un principio que hoy, con dos poemarios nuevos publicados entre abril y mayo, me hacen recordar que el trabajo y la constancia, son mis mayores aliados (y las enseñanzas de Ramón)



Cuando paseo contigo
por la calle
y tú me coges
de la vida por
la mano,
yo sonrío
atolondrada
como niña
de colegio
en su recreo.

Cuando me llevas
a un hermoso
restaurante,
y yo siento
mi silla
en tu cara,
no te dejo
que mires
a otro sitio;
sólo mi cara
de adolescente
enamorada

Cuando me regalas
la tarde y
bajas el sol
hasta mis nalgas
(antes de que el fuego
queme mis rodillas),
yo duermo
la siesta
de adulto
entre tus ojos.

Después,
cuando la noche aprieta
mi ombligo y
tú me compras
un regalo;
yo me tumbo
en la esquina
de tu boca
para morir
de vieja
entre
tus
besos.



yolandanostálgica

lunes, 19 de abril de 2010

poesíaparagritar. laniñaquenoqueríasermujer

Dublín, recién llegada a nuestra habitación.

Abro la ventana y, tiernamente, me acaricia la luna. Me descalzo y me apoyo en el marco de la puerta modernista que tanto me gusta. Estás a punto de llegar. Me muero por abrazarte…
Enciendo la radio y sintonizo España, las noticias. Y oímos, la noche y yo, la voz de dos hermanas niñas que acaban de llegar a Dublín.
La luna se horroriza, se contrae a sí misma en una mueca de dolor. Se vuelve tan estrecha que sólo deja emanar de ella una fina telaraña de terror.

Grita a sus hijas violadas.
Desterradas para siempre de la niñez…

………………………….

Ella era muy joven,
demasiado para empezar
a gritar,
llorar,
odiar…

La camiseta fue
lo primero
que le arrancó.
Después,
las braguitas
de algodón
—desvirgando sus lágrimas
hasta romper
de dolor
su piel—.

Saqueada,
se lo contó
a su madre,
que con miedo
lo ocultó.

La mierda
se quita con perdón.
Y ella,
la madre monstruo,
lo perdonó.

Durante cinco años,
él,
arrasó su cuerpecito
de hija,
de miel…

Al cumplir los
quince,
ella suplicó ser
deforme
para que
no la tocara.

Un día
su pequeña hermana
comenzó a gritar,
a llorar,
a odiar…

Demasiado joven
—pensó la
niña sin niñez—.

Y se la llevó
a otro país.
Desde allí
los denunció.

40 años le han caído
al padre monstruo.


yolandaquegrita

Este poema es del nuevo libro que presento el miércoles: ¡¡Corre!!, Edith Napoleón con Noemí Trujillo. Si quieres puedes llorar, pero luego, haz algo, por favor...

lunes, 12 de abril de 2010

cocinándote

Hoy hago albóndigas con una receta muy antigua, así como de abuela...
Por eso os dejo este poema, porque es la hora.



Pimientos y cebolla,
besos y laurel,
(te arranco la camisa)
mojama de tu tierra y
asuntos del querer.

Arroz con bogavante,
(tus dedos en mi
lengua)
chorizo de mi
pueblo y
torrijas con
miel.

Potaje de espinacas,
lentejas de
la sierra,
(ya estás dentro de
mis
vértebras)
atún encebollado y
queso de
Jerez.

El vino
(me has dejado
seca)
te lo bebes en
mi boca.
Un gran reserva
de mi
piel.



yolandacocinera

jueves, 8 de abril de 2010

desdeestambulconamor

Este poema de hoy, desde la habitación con vistas a la vida en un hotel de Estambul, va dedicado a Yolanda, mi tocaya, porque alguien me pidió un poema para ella que aún no he enviado pero mientras, le dejo este para que la abrigue.


Todas sus palabras
pintadas con sensuales
letras en mis costillas
devorando mi
creciente pudor,
se borraron.

Toda la presión
apiñada en el centro
de mis ojos,
cabalgando por mis
venas sin permiso,
—y sin razón—
se partió.

Y sentí las astillas
pinchar mi
corazón.

Y oí prender
(tan cerca)
el fuego
del adiós.

Una pequeña
llama dentro
de una flor.
Pero,
que en mí,
hizo el efecto
de un olvido
demoledor.


yolandaenamoradadeyaquí

jueves, 1 de abril de 2010

labicicleta

La bicicleta
era roja y no
tenía frenos.

Una BH
con muchos
desconchones
en su cuerpo
(como los de una
pared mordida).

La bicicleta
era de tamaño
mediano y la
compartíamos
cinco
hermanos
(desde los 4 a
los 12 años).
Era cuestión de
adaptarse:
o ibas sentado
o de pie.

Cuando teníamos
que frenar
metíamos el
pie en la
rueda delantera
(creo que las suelas
de los zapatos
Gorila, las hacían
pensando en
nosotros).

Hoy,
en este pueblo
de playa,
mientras volvía
del mercado
y en una bici
último modelo,
he recordado
la BH roja y
sin frenos.
Y, sonriendo,
he metido el
pie en la rueda.

Deberíamos aprender
de nuevo
a ser niños,

le he dicho al
señor que me
ha ayudado.
Así no nos
caeríamos.





yolandayje,je