lunes, 8 de agosto de 2011

misestornudos

Me ocurre muy a menudo.

Cada vez que estornudo, en lugar de escupir ese desagradable ruido, inundo todo de besos...

No puedo salir a la calle cuando hace frío, ni cuando hay demasiada luz. Cualquier cambio en mis sensores olfativos me produce un gran estornudo y claro, miles de besos salen disparados de mis labios instalándose en todas las partes del cuerpo de las personas que están cerca de mi.


He pedido consejo al panadero porque él utiliza mucho amor en su profesión y me ha dicho (insistiendo) que cuando esté resfriada vaya a su panadería, que él se encargará de guardarlos en un saco para aprovechar la sustancia dopamínica que liberan.


No es mala idea, he pensado que si fabricáramos pan con esa hormona, la gente sería más amable y podríamos crear una factoría de aprovechamiento de energía besual (esa palabra me la he inventado yo pero al panadero le ha gustado y a mí también).


Aunque creo que el panadero me hace trampa

porque cuando yo estornudo,

él se pone muy cerquita mía.

Y yo creo

que me roba algunos besos,

sobre todo,

los que se le quedan

pegados

a la boca.





yolandaquerecicla

2 comentarios:

  1. Núnca pensé que tuviera envidia del panadero.

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  2. Máximo: je,je, bueno, el pan es una de las cosas que más me gusta del mundo...

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