lunes, 5 de septiembre de 2011

Hoy me apetece mucho (mucho, mucho, muchísimo) colgar este poema que alguien me recordó el otro día. Me dijo que era el que más le había gustado del poemario de Tacones de Azúcar.


Así que en un lunes de vida como hoy, os dejo esta historia que viví como si yo fuera uno de los pasajeros.






El día tres de abril era miércoles

y el viento traía recuerdos de fruta.

Carlos levantó la voz:

¡para el autobús

que me meo!


Y paré.

Eran las nueve y media de la mañana

y mi primer día de ruta.


El chico no bajó solo.

De la mano llevaba a una joven rubia

de pelo enfadado y sortijas en los pies.

No pude decir nada

cuando los vi agachados a los dos

en la hierba del prado

dejando correr su orín.


Todos los chavales del autobús

reían como locos;

pero yo me quedé sentado,

seducido por la escena.


El chico se subió la bragueta

y miró el hermoso paisaje.

Allí crecían margaritas de nostalgia

y jazmines tiernos de sollozos.

Ella no dejaba de mirarlo

mientras se recogía

la falda blanca entre las piernas.


Te cogeré flores,

le susurró el príncipe de la mañana.


Cuando terminó,

se acercó a sus ojos rubios

y le puso una rama de olivo

en la zona preciosa de la oreja.

Alojó el ramo en el suelo,

entre los pies desnudos de sus cuerpos,

y agarró a la chica de las manos.

¿Quieres casarte conmigo?...


Se hizo tarde

y algún coche pitaba cabreado.


Yo esperé

mientras todos esperaban.

Mientras las flores esperaban

tiradas en el suelo de la pregunta.

Mientras mis labios apretados esperaban…


Fue mi primer día de trabajo y

el último;

la directora del manicomio

no escuchó mis disculpas y

me expulsó

por permitir

salir a los enfermos.




yolandadelunes


4 comentarios:

  1. Me doy por expulsado: yo también les habría dejado salir y hubiera esperado como las flores.

    Me ha gustado mucho.

    Un saludo

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  2. Jorge, gracias por tu precioso comentario. Me encanta que esperes como las flores...

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  3. La suerte del poeta (y a veces el estigma) es poder ver más allá...
    Bonito, expresivo y con un ritmo estupendo. El ritmo me gusta bastante de lo que voy leyendo de ti.

    Un cordial saludo.

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  4. María, muchas gracias por leerme con tanto detenimiento y analizar mis versos con un dulce encanto.

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