miércoles, 9 de noviembre de 2011

unexceso, dosexcesos, tresexcesos...



El vino, antes de dormir, produce acidez y no te deja descansar bien. Lo he puesto en un libro.



Comer en exceso para cenar es casi un pecado mortal. 



Reírme sin control en un lugar público es una falta de educación (menuda era mi abuela con esto...)



Y amar sin medida te puede reventar el corazón (esa bomba programada con pasión).




Todo eso lo sé. 



Joder, que si lo sé...




Pero no hay cosa que me siente mejor (neuronasbrillando) que premiarme con un exceso... 
Y salir a cenar con mis amigas como anoche.




Buenos días, os saludo desde este maravilloso dibujo de Judith Lloret Lansaque que me ha regalado para este texto.




4 comentarios:

  1. Un exceso de vez en cuando nunca viene mal, de lo contrario la vida sería demasiado aburrida.

    Un saludo

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  2. Jucar, sí, eso es... sin descontrolar algunas cosas y a veces, la vida sería un rollo...je,je

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  3. Cenar en exceso está muy bien si ello no nos impide volar y las sábanas nos apuntan el alba.

    Reír sin control es volver a ser un niño, y si no nos importa hacerlo en público es que es la más sincera de las risas.

    Y amar sin medida es la única forma de AMAR digna de usar esa palabra que se le queda tan pequeña, y hasta que no te revienta el corazón de gozo y dicha no tienes ni idea de lo que realmente es AMAR y de cómo te llena y enriquece.

    Un beso

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  4. Ángel, me encanta que unas el verbo reventar con el corazón... gracias por tu motor a pasión....

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