viernes, 30 de septiembre de 2011

poesíacontigo. Abuela

Poesíacontigo dedicada a nuestro origen. Este poema me ha llevado más de un año para terminarlo y lo estreno aquí. He llorado y he reído con él.

Para vosotros, los que recordáis que el amor de nuestros mayores es la esencia de nuestros hijos

Pulsa aquí para oírlo

viernes, 23 de septiembre de 2011

poesíacontigo. Corazón.

Volvemos con esta sección en la Cadena Ser (Radio Linares) que tengo el honor de disfrutar y vivir.

Para oírla, pincha aquí y siéntate un ratito para que la música se te inyecte.


lunes, 12 de septiembre de 2011

megustanlosregalos

Me gustan los regalos.

Mucho.

Tiene gracia

porque seguro que

a ti también…


Pero a mí,

a esta que

se arrastra,

sediciosa,

por las teclas

de ésta mañana

de lunes,

le gustan tanto,

que todos los

días acudo

-como

una colegiala-

a comprarme

una bolsa

de pipas.


Dentro,

en el sobrecito

amarillo

(los colores son muy

importantes),

y como un tesoro

salado,

vive un collar,

un anillo o

una pulsera de

perlas siempre

auténticas y

de colores

que te chillan.


Lo más enfermizo

de esta fascinante

adicción,

es que,

como una reina,

me pongo

todos los

regalos.




yolandacargadadejoyas

viernes, 9 de septiembre de 2011

abriendolosojos (y el corazón)

Ayer, con la tarde agonizante.
En Plaza de España, aferrada a la mano de mi hija de 9 años.
Paseando.
Observando el amor en los bancos: parejas besándose.
Me encanta ver a la gente quererse, chicas con chicos, chicas con chicas, mezcla de labios y mente…

Me revienta de adrenalina el cerebro, me hace saltar dentro de mí misma.
Me felicito. Vivimos en un país libre y me hace sentirme grande.

Buenos días, habitantes del bosque. Además de respeto, hablo de amor.





yolandasintiendo

lunes, 5 de septiembre de 2011

Hoy me apetece mucho (mucho, mucho, muchísimo) colgar este poema que alguien me recordó el otro día. Me dijo que era el que más le había gustado del poemario de Tacones de Azúcar.


Así que en un lunes de vida como hoy, os dejo esta historia que viví como si yo fuera uno de los pasajeros.






El día tres de abril era miércoles

y el viento traía recuerdos de fruta.

Carlos levantó la voz:

¡para el autobús

que me meo!


Y paré.

Eran las nueve y media de la mañana

y mi primer día de ruta.


El chico no bajó solo.

De la mano llevaba a una joven rubia

de pelo enfadado y sortijas en los pies.

No pude decir nada

cuando los vi agachados a los dos

en la hierba del prado

dejando correr su orín.


Todos los chavales del autobús

reían como locos;

pero yo me quedé sentado,

seducido por la escena.


El chico se subió la bragueta

y miró el hermoso paisaje.

Allí crecían margaritas de nostalgia

y jazmines tiernos de sollozos.

Ella no dejaba de mirarlo

mientras se recogía

la falda blanca entre las piernas.


Te cogeré flores,

le susurró el príncipe de la mañana.


Cuando terminó,

se acercó a sus ojos rubios

y le puso una rama de olivo

en la zona preciosa de la oreja.

Alojó el ramo en el suelo,

entre los pies desnudos de sus cuerpos,

y agarró a la chica de las manos.

¿Quieres casarte conmigo?...


Se hizo tarde

y algún coche pitaba cabreado.


Yo esperé

mientras todos esperaban.

Mientras las flores esperaban

tiradas en el suelo de la pregunta.

Mientras mis labios apretados esperaban…


Fue mi primer día de trabajo y

el último;

la directora del manicomio

no escuchó mis disculpas y

me expulsó

por permitir

salir a los enfermos.




yolandadelunes