viernes, 31 de agosto de 2012

Mi Arcadia...



Benita: 76 años. 
Gervasio: 82, (se quebró el año pasado, trayendo leña de los bosques). 
Lucero: es el burro bebé que anda suelto y que te muerde si te descuidas.

Son mis vecinos de la Arcadia que he encontrado y que ya nunca apartaré de 
mi.
No hay tiendas,
no bares,
no subida del IVA (mañana es igual que hoy).

La ley de la aldea es el trueque, algo a lo que soy adicta desde niña.
1 kilo de patatas por medio bizcocho de naranja.

Sigo ganando: más por lo que aprendo de ellos sobre el tiempo y el esfuerzo que por lo que me regalan.

Buenos días, os traslado allí porque vuelvo con alas de sur nuevas, cojonudas, como diríamos más de una.












2 comentarios:

  1. siempre me ha parecido q la brecha ciudad-campo es más un abismo sideral, años luz entre dos planetas ya irreconocibles...y por cierto, sp detesté las bromas sobre pueblerinos...acaso los urbanitas ya ni somos pueblo, meros seres virtuales...
    el tiempo, las calles, las piedras, los hablares...
    m encantó el verbo "qebrase"...
    a volar alto, cojonuda

    trébol asilvestrado

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    1. uffff, increíble lo de los urbanitas somos meros seres virtuales.. tengo que buscar un relato que tengo sobre ello. Yo, sin embargo, siempre presumí de ser de pueblo, es todo más fácil así.

      Gracias, trébol, buen sábado

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