jueves, 25 de octubre de 2012

corazòncocina



Recuerdo la cocina de mi casa
(con siete hijos tenía que ser grande). 
Recuerdo que siempre llegábamos tarde al colegio
porque el almuerzo era una fiesta. 
Recuerdo a la reina: la madre que me parió. 

Recuerdo las tartas de almendra
que ella creaba 
para dar las gracias
(ay de ti si le pegabas un pellizco), 
y aún huelo a marisco cocido 
por la familia materna.

Y esta noche, 
no puedo olvidar a mi abuela 
renacentista, 
que me enseñó a enamorarme
de las más tiernas
verduras.


Amo la cocina y a las personas que me la han acercado.  
Este blog es mi homenaje a ellas.
Eternamente. 


(pulsa este enlace si quieres cocinarte. Espero que estas recetas fáciles y sanas te apasionen como me ha sucedido a mí. 
Pero sólo te envío este mail para presentártelo, el resto, si te gusta, tendrás que volver tú. 
Sigue el olor y las Miguitas de pan): 







4 comentarios:

  1. fecunda mujer-luna,
    una vez más tocas con maestría otra de las claves vitales, la cocina! los sabores! las manos sabias! sin caer en cierta moda apologética, nos sitúas en en el lugar clave de nuestros tejados pasados
    cont.
    y gracias por el enlace, q corriendo voy a clickear...
    trébol con una miajita de laurel...
    (y un puñaíto de besos, ea!)

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    1. bueno...esto es muy bonito. Gracias, trébol. Besos desde un sábado maravilloso con arco iris.

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  2. sabores (cont.)
    no concibo la vida sin paladearla...comer como acción insulsa m parece necio...por eso disfruto cuando nos deleitas con algún momento d placer culinario...y si en una casa falta ese rincón de sabores, "es como un espacio sin corazón"
    besos con aroma
    trébol

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    1. gracias, trébol, yo tampoco concibo la vida sin sabor y sin olor...

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