lunes, 19 de noviembre de 2012

poemadelunes. La historia de aquella viuda...

Me apasiona hacer cursos en verano y
dormir con mujeres desconocidas.
Me enloquece que me cuenten su vida,
sobre todo si son dulcemente maduras.

Ese verano fue maravilloso y esta historia me la contó una compañera de habitación que me tenía todas las noches enganchada a sus historias,
como si tejiera un mundo para mí.

Y de ahí nació este poemaverdad.




Era joven,
hermosa
y tierna.
Era dulce,
rubia
y sabrosa.
Era,
además,
viuda…

Su cama,
desde hacía
cuatro años,
era más grande
cada noche.

Un día
conoció a un chico
en el bar oscuro
de la esquina.
Era joven,
hermoso
y tierno.
Era dulce,
moreno
y sabroso.
Era,
además,
libre…

Hablaron hasta el amanecer.
Y,
antes de volver a su casa,
ella le confesó
que lo que más deseaba
en el mundo
era dormir
abrazada
por un hombre.

Chillaba la noche
cuando él la acompañó
hasta su puerta
y,
allí,
le preguntó suavemente: 
¿quieres dormir conmigo?...

Ella, 
cruzando los brazos
sobre su piel excitada,
le contestó:
Aún no estoy preparada...

He dicho
dormir, 
le susurró él
en el pelo.

Y durmieron
esa noche.
Ella,
con camisón blanco
de boda.
Él,
con el pijama de rayas
que nunca había estrenado.

A la mañana siguiente
le preparó el desayuno
y le instaló
un beso
entre sus ojos.
Buenos días,
princesa…

Antes de dejarla
en su casa,
la abrazó tiernamente,
dejando la humedad
de los labios
en su cuello,
y,
en sus pechos,
la frase que nunca olvidaría:
Volveré a buscarte
cuando estés preparada.








yolandayainsssss.......



4 comentarios:

  1. Bonito poema que recuerda aquel fondo inconfundible que nos dejaba Benedetti.
    Un abrazo y feliz semana.

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    1. Gracias, Rafael, la comparación me viene grande, con ella me haré un bonito broche para el pelo...
      un abrazo agradecido

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  2. quizá no volvió...
    pero esa noche de abrazo es impagable...
    alguna vez me dijeron "mejor no" (!?)
    pero luego m dijeron "hoy sí"
    las noches nunca se sabe...
    un placer leerte, joven-rubia-dulce-tierna
    trébol

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    1. sí, esa noche de abrazo es impagable, estoy de acuerdo... por eso me fascinó el hombre de la historia, porque él sabía el valor de la misma. No es fácil ser tan sabio. Gracias, trébol.

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