lunes, 25 de febrero de 2013

poemadelunes: vulgaridad

De verdad,
de verdad,
de verdad,
que la vulgaridad casi nunca está en la ropa,
o en como te sientas,
sino en lo que dices y
en lo que callas.

Pero claro, eso lo siento yo,
quizás la chica de este poema,
no.








Cenamos en un
africano,
una noche de
suave lluvia
después del
teatro.

Me mira tierno
y me dice
—justo antes
de que le suene
el teléfono —
estás preciosa…

Y se levanta
a hablar,
con el sigilo
de animal
herido en el
camino.

Y me quedo
sola
en la mesa.
Yo,
mí,
me,
conmigo…

Vuelve
sonriendo,
y trae entre sus
dientes la más
espantosa
vulgaridad.

No sólo ha
hablado con su mujer,
sino que me
detalla lo que
ella le ha contado. 






yolandayea....

6 comentarios:

  1. Y se levanta
    a hablar,
    con el sigilo
    de animal
    herido en el
    camino.

    Me encantó tu poema, la pasmosa habilidad que tienes para transmitir en pocas y bellas letras, situaciones, como ésta, "complicadas".
    Saludos cordiales desde el norte de Málaga.

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    1. Janton, buenos martes con tus palabras...
      muchas gracias y un abrazo que llegue hasta esa Málaga que me enloquece.

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  2. Si, me ha encantado. Pocas palabras y mucho de estilo.
    Saludos.

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  3. Cuánta vulgaridad suelta por ahí y tampoco creo que esté en la ropa precisamente!
    Qué penita!
    El poema me ha encantado, real como la vida misma, sencillo y diciendo mucho!
    Besos!!

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    1. Muchas gracias, Teresa!!!
      sí, la vulgaridad no es como vistas, es un estado, estoy de acuerdo.

      besos!!!

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