miércoles, 22 de mayo de 2013

conversaciones con mi zorro: viejo o nuevo?


–Nunca he sabido donde está la frontera entre lo viejo y lo nuevo…

Mi zorro levanta el ojo izquierdo (hay que ver la manía que tiene siempre de levantar este ojo cuando quiere escuchar mejor).
Suspira y,
como si yo estuviera diciendo algo incoherente
(llamémosle tontería),
me contesta:
–No te referirás a mí…

Jajajajaja, me río abriendo todas mis patas de gallo,
que absorben la preciosa luz de esta mañana de miércoles.

–No, –le contesto con un trozo de sol aún en la lengua –Me refiero a las cosas materiales. A ver, ¿Una zapatilla de deporte con un pequeño agujero está vieja y tienes que cambiarla? (bueno, y con alguna rozadura pero casi nada... je,je).

Ahora, el llamado mi zorro, se sienta sobre sus patas traseras y cierra los ojos,
pensando en estado infinito.
–Esa pregunta seguro que tiene trampa… –responde rozando la desconfianza.
–Para nada, querido. Podría decirte lo mismo de mi cartera o de mi bolso.
Las tres cosas están usadas en exceso pero no están gastadas.
Es decir,
para mí,
no están viejas.
Pero sé que hay personas que cuando les digo que la flor que le he cosido a la zapatilla es para tapar un agujero o ven el bolso tan desgastado que utilizo a diario, casi sin piel, me dirían que están viejos, que por qué no los cambio.

–¿Y tú qué responderías? – me pregunta él (qué zorro es el tío).
–Pues que no están viejos,
que están usados.
Como tú…

Se cierra el telón y el zorro se abalanza sobre mí.
ea…
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¡¡¡¡¡Buenos días!!!!
sigo desaparecida bajo las garras; en breve, os contaré qué ha pasado.

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