viernes, 9 de agosto de 2013

lo que echo de menos...

Echo de menos 
montar en moto 
por el campo, 
como un chico
malo, 
saltando baches y 
sabiendo 
que la caída 
era amiga. 

Extraño
las cartas
escritas
a mano y
a pulmón
abierto
de algún amor
desangrado.

O montar a caballo,
sin papeles
ni escuelas.
Salvaje,
asando salchichas
frescas en un
fuego
improvisado
por mi adorable
primo
Fernando.

Y me encantaba
la lista de novios
puntuados
que compartía
con mis amigas
–y a los que bajaba
de rango
dependiendo de
sus miradas–.

Recuerdo,
sangrante,
cuando cantaba
con Inés
(esa prima que
se me escurrió
años más tarde
de la vida)
en los pinos
de Valverde del Camino.
Dos locas
maravillosas
dejándose la voz
y el corazón
a gritos.

Días como hoy,
alguien,
de pronto,
me recuerda
que hay cosas que amo y
que debería
volver
a vivirlas.

Empiezo
por la moto
de campo,
por cantar
a María Jiménez,
y por abrirme
el corazón
hasta
que

llegues.
.
.
.
.
Buenos días!!!
pues no me he levantao yo hoy nostálgica...
A ver, voy a darme otro paseo por el bosque porque para mí,
con este solazo que dicen que hay,
aún no ha amanecido...

4 comentarios:

  1. Es verdad, de vez en cuando a una le vienen ese tipo de recuerdos... La nostalgia, parece ser :))

    Un abrazo.

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    1. la nostalgia es el recuerdo de lo bello vivido y, a veces, es genial para darte cuenta de que no hemos cambiado tanto... :)
      gracias, poeta. Un beso enorme.

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  2. todo sigue pasando en otro tiempo. Feliz verano artista, besos

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    1. gracias, amigo, ya de vuelta un ratito :), espero que estés bien y sigas creando palabras hermosas.

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