miércoles, 25 de septiembre de 2013

lo que se ama, se aprende.


Como éramos tantos hermanos,
siempre había pantalones rotos,
o ropa heredada que arreglar.
A mi casa venía una señora que cosía y
a cuyo lado me sentaba durante horas.
Lola;
se llamaba Lola.

Me encantaba coser y a los 14 ya iba a un taller en verano
(pero verano de esos de mi tierra,
de 40 grados a las cinco de la tarde y sin aire acondicionado,
por supuesto).
Recuerdo un modelito que me hice,
de pantalón largo y un top cortito,
para una comunión
(tenía que ser de tela gruesa para que ajustara).
Recuerdo a mi dulce madre,
dándole explicaciones a las de mis amigas ,
que me miraban sabiendo que yo desentonaba
(ejem..., gracias, mami, por dejarme llevar lo que me pedía ese cuerpecito).

Años más tarde,
me fui a Madrid a estudiar estilismo,
con especialidad en diseño de moda y joyería.
Gané algún premio
(ese ego frito jeje)
y nunca dejé de diseñarme cosas para mí y para mis hijas.

Cada vez que sucede algo en mi vida
que marca un cambio importante,
lo hago.
Esta semana lo es y me he diseñado esta falda,
para estrenarla el día elegido.
Y quiero compartirla...
.
¿qué sería de la poesía sin un lugar donde escribirla...?


























yolandacosturera

No hay comentarios:

Publicar un comentario