viernes, 22 de noviembre de 2013

mi carnedemembrilloconpoesía

Terminado el parto
de mi árbol favorito, 
voy llenando todos los espacios
de este palaciodepapel 
con su fruto
(me encanta). 
Salgo muchas veces a verlos, 
incluso los fotografío
mientras les digo que sonrían. 

Como el limonero 
también 
está preñado, 
dedico muchas tardes a cocinar 
la carne de los primeros, 
con unos trozos 
(muy adictivos y sensuales)
de los segundos. 

Los jipies de mi aldea 
me enseñaron 
a envasar al vacío
y disfrutar de ese ruido 
que produce la ausencia 
del aire. 
Y, después, 
con toda la ilusión 
de un proceso 
lento y necesario 
en este año recién 
estrenado, 
etiqueto unos pocos envases
con poesía. 

Es un regalo emocional que entrego
siempre, 
siempre, 
siempre, 
a personas especiales 
que se van incrustando en mi camino o
me han regalado parte de su esencia
(a veces se la robo yo...). 














yolandacocineradesuspiros

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