sábado, 18 de enero de 2014

cenicienta de ciudad...


El reloj
segó las doce
mientras a ella
le crecían salamandras
y soledades
en los zapatos.
Pronto,
empezaría a llover.

Y justo,
cuando estaba
casi sepultada
por el césped
y las lágrimas
que brotaban entre
sus pechos,
él apareció.
Corriendo,
sudando perdón.
Lo siento
princesa,
demasiado tráfico…
(en tu corazón,
pensó ella).










yolandaquemiradentrodeloscorazones

2 comentarios:

  1. Estuve por varios poemas tuyos. Todos tienen ese final rotundo. Los empiezas leyendo en broma y uno los acaba leyendo en serio. No sé cómo decirte. De alguna forma atrapan y apetecen, como cuando comes avellanas. Te quedas pensando y vas a por otro.
    La nota te la pongo en este, no porque sea más hermoso que otros.
    Bueno. Te mando un saludo.
    Tendré que volver.

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    1. Hola, Kenit, gracias por vagar por mis poemas...
      sí, creo que has acertado, lo que más me interesa es lo cotidiano, por eso parecen tan sencillos como si salieran solos pero no es así, persigo esas imágenes mil veces hasta dar con la adecuada, la que a mí me gustaría. Me alegra leer tu punto de vista y que me leas así. Un abrazo

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