domingo, 26 de abril de 2015

poemadelunes: nuestro cumpleaños...

Él me mira
extrañado,
sin entender
cómo puedo
presentarme,
un día normal,
preñada de regalos.

Son por tu cumpleaños,
mi amor,
le digo sabiendo que
aún quedan  
quince días.
Es que igual se
me marchitan…

Y comienza,
con esos dedos que
me escurren
los sentidos,
a abrir,
uno a uno,
los lazos
de los paquetes.

Del azul
sale un ramillete de
abrazos de niña,
—siempre por
la espalda—,
un poema casi
virgen
donde viven
sus caricias y
un bocaíto en el
cuello
(ahora que
sé que le
gustan).

Del rojo,
una oferta
(la de mis labios
abiertos),
un paseo
abrazados hasta
quedarnos sin
respiración y
un banco para
merendar
magdalenas
(para él
sólo una).

Falta la tarta,
me dice
cubierto de
papeles y
sonriendo
como a él
sólo le cabe
—y de camino,
levantándome

la falda—.






yolandaquecelebra



domingo, 19 de abril de 2015

poemadelunes: un hombre y una ventana.

A esa tarde,
en la que el mundo decidió ser original.




Un hombre en
una ventana
(bueno, mejor,
un chico en
el balcón).
Entonces:
un chico en
el balcón
con un albornoz
blanco.

Yo,
 en la calle,
saliendo de una
zapatería
(donde me había
probado esos   
zapatos de tacón que
nunca me compro).

Él se asoma
desde un  
segundo piso
(el chico)
 y yo, desde el
mundotierra,
 miro hacia él.

Y lo veo
bailar
(con el albornoz
abrochado)
una canción de
Massive Attack.
Se mueve bien...

Me detengo,
freno el mundo
con mis labios y
lo miro.

Es un jueves de
Madrid y
yo pasaba
por aquí;
es hermosa la
mañana y
sus manos
(que planean al
bailar).
Hermosos,
 también,
sus ojos
que me
descubren y
(os lo juro)
me asesinan
con
amor.

Si no
se hubiera
abierto el
albornoz,
hubiera  pensado
que es un
ángel
(por eso de
que no tienen
sexo).





yolandaqueencuentracielos


domingo, 12 de abril de 2015

poemadelunes: los monos...

Hace muchos años me contaron esta historia.
Seguro que me he inventado algo pero lo que es cierto es que no es el final.



Los monos
eran trece.
—En esa miseria
de los años 50,
el número no podía
ser más
maldito—.

Y se amontonaban
—con la abuela enferma —
en dos dormitorios,
un salón-cocina
y un orinal en el patio
(donde convivían
con cerdos
y gatos).

El padre
se iba al extranjero
a trabajar
y volvía una vez
al año.
En cada vuelta
preñaba a la
mujer
(la mona).

Y a veces
de lo que (no) tenían
se lo llevaban
de regalo a
su vecino,
a su tío,
al jefe de su hermana…

Quizás el nombre
de monos
se lo pusieron
para distinguirlos de los
humanos.
Nosotros no somos

tan generosos.




yolandaqueescucha

miércoles, 8 de abril de 2015

poemadecumplevida: a todas las mujeres que amo...



Para ti, que aún sin pronunciar tu nombre,
se hace milagro.


Yo no quiero
que nazcas por mí,
ni que recojas
mis huesos
si te los encuentras
entre las sábanas
de la habitación
de invitados y
apaleados
por amor.

No.

Ni tampoco aspiro
a que me llames,
intimidada,
si visitas mi ciudad.
Prefiero que
te presentes
sin avisar,
con el pan y
la pasión
para almorzar.
Esta reina de la guillotina
siempre congela
abrazos
en la nevera
para ti
(y para nuestros gin tonics).

Lo que yo deseo,
amigahermana,
es sembrarme
en tu sangre y
codiciarte libre.
Sin promesas
ni juicios;
sin fechas
difuntas ni
recuerdos
pasados por agua
(y a veces por llanto).

Y sobre todo,
que mi nombre
te traspase
de ternura y
que sepas
que esta bruja
siempre,
siempre,
siempre,
estallará
contigo.

Te lo juro;
por mis
(sueños)
vivos y
por mis
(olvidos)

muertos.





yolandaquehomenajeaasusamigas

hoy, he vuelto al cole.

Voy al colegio.
He vuelto a los 8 años…

Le he cambiado la vida a mi vikinga pequeña. Ha sido un acuerdo justo.
Ella quiere ser mayor y yo, pequeña…

Lo siento mamáhija, le digo recién levantada, hoy me he hecho pipí.

Y ella,
con sus manitas
de arroz con leche y
ternura,
me ayuda a ducharme y
me prepara el desayuno.

No importa, cariño, me responde casi en silencio, mañana no pasará…

Después me hace un zumo de naranja y, mientras yo veo dibujos en la tele, asoma su cabeza (aún sin peinar) por mis ojos mientras me pregunta sonriendo: ¿con qué quieres la tostada, mi amor?...

No me puedo olvidar de lavarme los dientes, la carita y procurar hacer caca antes de salir de casa.
Como yo decía cuando era madre: completita…

Sancho (el precioso perro que vive con nosotros y me roba el desayuno del cole si me descuido), me lame un pensamiento.
¡Mamá!, le digo a mi hija, ¡ven corriendo que quieren sorberme el cerebro…!
Sancho mastica, encantado, el trozo de bocata que me ha robado y, antes de que lleguen refuerzos, se lo ha zampado.

Joder, esto del cole, como que ya me va cansando…

Controlo que llevo mi chaqueta, mi mochila y las canicas que le he robado a mi hermana mayor (si me pilla, me funde).
Y mi madre (hija), mientras me da un beso, me dice toda contenta: ¡hoy vamos al cole en bici!

Me encanta ir en bici así que salto de alegría. ¡Genial! ¡genial!

Pero el aire
se detiene.
Se fuman las
gaviotas
el último suspiro
de mi
frase.

Se me
quema en la
piel
toda la carita
triste de mi
madrehija y
se me borda
en las venas
su voz
esperando comprensión:

Es hora de que vuelvas a ser mi madre,  me dice gimiendo. Y te prometo que no es por lo que cuesta lavar la ropa, ni hacer la comida.
Ni siquiera por lo jodido que es ir como las motos para llevarte a las clases de baile, atletismo o inglés.
No.
Ni tampoco por las broncas que tenemos cuando te paras en mitad de la calle y me dices: de aquí no me pienso mover…
No.

Es que,
querida hijamamá,
no tengo fuerza
para llevar
tu bici…







yolandaquevuelveasermadre

domingo, 5 de abril de 2015

poemadelunes: allí está él...

Me cansé de esperar tu ternura
(no sólo de tus mentiras).





Allí está él,
ocupándose.
Todo el día
engendrando verbos;
palabras inefables
para volver a
conquistarme.
Que si humedad y
calor,
que si tu mano y
mi pelo,
tus ojos y
mi enredo,
mi luz y
tu herida…
Un obseso del
plural,
de lo nuestro…

Allí está él,
desangrándose
mientras espera
mi abrazo y
me grita en silencio:
vuelve que
reviento.

Sí, ya sé
que la ternura
escasea en el
mercado;
pero lo mío es
ir de chica dura,
sobre todo
si antes
me han
despreciado.





yolandayya